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El lugar donde creces moldea tu personalidad más de lo que imaginabas

Fuente: BBC Mundo - Economía
El lugar donde creces moldea tu personalidad más de lo que imaginabas
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La ciencia confirma lo que muchos intuyen: la cultura y el entorno donde crecemos moldean nuestra personalidad tanto como nuestros genes. Investigaciones recientes muestran que mientras la genética explica apenas el 50% de nuestras diferencias, el resto depende del contexto social, económico y cultural. Desde cómo vemos la autoridad hasta cómo nos percibimos a nosotros mismos, el lugar donde nacemos deja una marca profunda que nos acompaña toda la vida.

Durante décadas, los científicos asumieron que la personalidad humana funcionaba igual en todas partes del mundo. Un estudio hecho en Nueva York debería ser válido en Tokio. Un rasgo medido en Londres tendría el mismo peso en Nueva Delhi. Pero ese supuesto resultó equivocado. La realidad es mucho más compleja y fascinante: el lugar donde creces te convierte literalmente en una persona diferente.

Para entender esto, comencemos con lo básico. Tu ADN es único y prácticamente no cambia sin importar dónde vivas. Pero aquí viene lo crucial: tu código genético por sí solo no te define. Un análisis de casi 50 años de investigaciones sobre 14 millones de gemelos en todo el mundo encontró algo sorprendente. Cuando los científicos comparaban gemelos idénticos (que comparten prácticamente el mismo ADN) con gemelos no idénticos (que comparten la mitad), descubrieron que la genética explica en promedio apenas el 50% de nuestras diferencias como personas. El otro 50% viene de donde crecemos, quién nos rodea y qué valores nos inculcan. Para algunos rasgos, la diferencia es aún más dramática. Tu personalidad es hereditaria solo en aproximadamente un 40%, lo que significa que el ambiente influye mucho más en quién terminas siendo.

Pero el ambiente no afecta a todos por igual. Ziada Ayorech, genetista psiquiátrica de la Universidad de Oslo, ha vivido en Uganda, Canadá, Reino Unido y Noruega. Ella describe cómo alguien naturalmente extrovertido como ella cambió en Noruega, donde las conversaciones espontáneas con desconocidos en la calle son raras. "Si comparas mi versión de vivir aquí en Noruega con la de vivir en Reino Unido, sería justo decir que ahora soy menos extrovertida", comenta Ayorech. Sin embargo, su genética no desapareció; sigue buscando inconscientemente contextos donde puede expresar esa parte de sí misma. El cerebro literalmente se rewirea según el entorno. Las conexiones neuronales se forman y consolidan conforme integramos experiencias, y eso sucede de formas muy distintas según la cultura.

La diferencia es especialmente notable en cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo procesamos el mundo. Estudios con escaneos cerebrales revelan que occidentales activan la zona de autoconciencia cuando piensan en sí mismos, pero participantes chinos hacen lo mismo al pensar en sus madres. En occidente, tendemos a definirnos por nuestros rasgos personales: eres inteligente, amable o gracioso. En Japón, la gente típicamente se define por sus roles sociales: eres padre, profesor o empleado. No es que una forma sea mejor; simplemente reflejan prioridades culturales profundamente diferentes.

La obediencia y el respeto también cambian geográficamente. Un estudio comparó a niños taiwaneses con niños chinos que vivían en Inglaterra, y todos tenían padres con orígenes similares. Los niños en Taiwán eran mucho más propensos a obedecer a sus padres incluso cuando estaban inicialmente en desacuerdo, mientras que los niños criados en Inglaterra (donde prima el individualismo) mostraban más resistencia. La cultura del país donde vives penetra profundamente en cómo respetas la autoridad, incluso antes de que lo notes.

Un estudio de 2022 en 22 países confirmó esto a gran escala. Países como Albania, India, Alemania y China, donde las culturas enfatizan la autodisciplina, tienen poblaciones que puntúan más alto en responsabilidad y organización. Mientras tanto, en culturas más flexibles e igualitarias como Canadá, Nueva Zelanda, Australia e Irlanda, las personas muestran mayores niveles de apertura a nuevas experiencias. Incluso nuestra filosofía sobre nosotros mismos cambia: culturas occidentales tienden a ver el yo como algo estable e inmutable, como un monumento. Culturas del este asiático lo ven como más flexible y transformable.

Sin embargo, los científicos advierten que estas tendencias deben interpretarse con cuidado. La visión binaria de occidente versus oriente está siendo cuestionada. El colectivismo que se observa en muchos estudios podría reflejar más el nivel de desarrollo económico que la esencia cultural. Además, las grandes variaciones dentro de un mismo país a menudo se pasan por alto, y muchos estudios dependen de lo que la gente reporta sobre sí misma, no de mediciones objetivas. Aún hay mucho que no entendemos completamente.

La pregunta final, sin embargo, es más profunda y casi filosófica. Si todo en ti cambia según dónde creciste, ¿seguirías siendo tú en otro contexto? Los filósofos no se ponen de acuerdo. Algunos creen que existe un "yo verdadero" fundamental que persiste sin importar el lugar. Otros argumentan que somos construidos completamente por nuestro entorno social. La verdad probablemente esté en algún punto intermedio: tienes una base biológica (tu hardware), pero esa base se desarrolla, moldea y expresa de formas radicalmente diferentes según la cultura que te rodea. Como dice un filósofo, probablemente no haya una respuesta definitiva sobre si la "persona que habrías sido" en otra circunstancia habría sido realmente tú. Lo que sí sabemos es que el lugar donde crecemos te hace, en gran medida, quién eres.

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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