El "lisadero" del Páramo de Belmira: cuando el invierno convierte la caminata en un reto de lodo
En época de lluvias, el Páramo de Belmira en Antioquia se transforma en una pista natural de barro donde los caminantes que bajan se deslizan sentados por la gravedad, mientras los que suben deben gatear entre el lodo. A más de 3.000 metros de altura, este fenómeno se ha convertido en un atractivo turístico único que desafía la resistencia física y el equilibrio de los visitantes, dejándolos cubiertos de barro pero llenos de adrenalina.
Quien visite el Páramo de Belmira durante la estación seca imagina un lugar envuelto en silencio, niebla y la magia de los frailejones. Pero cuando llega el invierno a esta región antioqueña, el paisaje tranquilo se convierte en algo completamente diferente: una experiencia física que mezcla aventura, risas y mucho, pero mucho barro.
Todo ocurre en los sectores más empinados del recorrido. Cuando las lluvias saturan la tierra y la arcilla, crean lo que en el lenguaje rural se conoce como un "lisadero": una pista resbaladiza natural que se extiende por varias decenas de metros. Para los amantes del senderismo, este tramo se ha vuelto el punto más esperado de toda la caminata.
La dinámica en el lisadero crea dos escenarios totalmente opuestos según el sentido de la marcha. Los que descienden, agotados tras horas de trayecto, encuentran aquí una salida: simplemente se sientan en el lodo y dejan que la gravedad haga su trabajo, deslizándose ladera abajo entre carcajadas y puro adrenalina. Pero para quienes van subiendo, la historia es otra. La inclinación y la falta de agarre en ese suelo mojadizo los obliga a avanzar "gateando", apoyándose en manos y rodillas para mantener el avance sin resbalarse hacia atrás.
A pesar de que las caídas son casi obligatorias y de terminar cubierto de lodo de la cabeza a los pies, los visitantes no se desaniman. Al contrario, la experiencia se ha convertido en un atractivo turístico genuino. En estos meses de invierno, las botas pantaneras son indispensables y tener buen equilibrio se vuelve el mejor aliado. Lo que pudo ser un obstáculo se transformó en la razón por la cual muchos regresan al páramo.
Fuente original: Hora 13 Noticias


