El instinto de supervivencia: soldados se lanzaron del Hércules en Putumayo sin paracaídas para escapar de la muerte

Cuando el avión militar C-130 Hércules se precipitaba hacia el suelo en Puerto Leguízamo hace pocos días, varios soldados tomaron una decisión desesperada: saltaron sin paracaídas en un último intento por salvarse. Los testimonios de quienes sobrevivieron revelan momentos de pánico extremo, heridas graves y milagros de última hora. Esta acción podría explicar por qué el número de heridos casi iguala al de fallecidos en la tragedia que dejó 68 muertos.
En los segundos finales antes del impacto, cuando el avión Hércules se desplomaba sobre la vereda Brisas de Caucaya en Putumayo, un grupo de soldados enfrentó una encrucijada: morir atrapados en la aeronave o lanzarse al vacío sin ninguna protección. Varios optaron por el salto desesperado, una decisión que cambiaría sus vidas de maneras que aún están descubriendo.
El soldado profesional Jhony Ortiz fue uno de ellos. Su testimonio, compartido con Blu Radio, ilustra el caos vivido adentro de esa máquina que caía a tierra. "Solo recuerdo muchos gritos. Vi un hueco por donde logré salirme, pero tenía la pierna atrapada porque llevábamos mucho equipaje. Había soldados encima mío, me pisoteaban", recordó. Con el brazo fracturado y la cabeza sangrando, logró arrastrarse hacia ese pequeño agujero. "Con todas las fuerzas que me dio papito Dios salí. Me arrastré hasta salir por un hueco", contó. Segundos después, la aeronave explotó en una bola de fuego.
Su esposa, Natalia Micanquer, confirma la magnitud del milagro. "Me dijo que fue un milagro, porque cuando él salió, el avión explotó. Había mucha bulla y muchos muertos", narra sobre la llamada que recibió de su marido informándole que había sobrevivido.
Según Carlos Claros, secretario de Gobierno de Puerto Leguízamo, esto no fue un caso aislado. El funcionario confirmó que "son muchachos que se tiraron antes de colisionar, entonces están reventados por dentro y la situación es bastante precaria", en declaraciones que hizo a Caracol Radio. Los saltos sin paracaídas resultaban en heridas internas graves, pero aparentemente mejores que quedarse adentro cuando la aeronave impactó contra el terreno.
El accidente ocurrió alrededor de las 9:35 de la mañana en Puerto Leguízamo, apenas minutos después del despegue. Un campesino que trabajaba en la zona vio el drama en el cielo. "Escuché un ruido tremendo. Ese avión pasó por encima mío y cayó en el lote de atrás, como a 150 metros", relató Carlos Julio Valderrama sobre el momento en que la nave descendía a baja altura.
Del avión viajaban 125 uniformados con destino a Puerto Asís para continuar operaciones militares. Hasta el momento se confirman 68 muertos, aunque las autoridades esperan que la cifra aumente a medida que avanzan labores de rescate en una zona de difícil acceso. Los heridos fueron trasladados por vía aérea a centros médicos en Mocoa, Puerto Asís, Florencia y Bogotá.
Las investigaciones continúan en curso sin que se haya establecido una causa definitiva. El ministro de Defensa ha descartado por ahora un posible atentado. Mientras tanto, historias como la de Ortiz siguen emergiendo, dejando en evidencia esos segundos donde el instinto de supervivencia, la desesperación y quizá algo de suerte, determinaron quién vivía y quién no.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


