El Hércules accidentado en Putumayo volaba dentro de los límites de peso permitidos, según la FAC

El avión Hércules FAC 1016 que se accidentó en Putumayo despegó con 133.000 libras, por debajo de su capacidad máxima de operación. El comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana aclaró que se trataba de una misión de transporte regular, no de entrenamiento, con 126 personas a bordo. La aeronave contaba con certificación vigente y mantenimiento al día, según la investigación revelada en el Congreso.
El comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, general Carlos Fernando Silva, compareció ante el Congreso para revelar detalles técnicos del avión Hércules que se accidentó durante una misión de transporte en Putumayo. Una de las principales precisiones fue sobre el peso de la aeronave al momento del despegue: iba a partir con 133.000 libras, una cifra que quedaba por debajo de los 139.000 libras que esta aeronave puede cargar en operaciones de ese tipo.
Silva fue enfático en aclarar que no se trataba de un vuelo de entrenamiento. "Estaba volando una misión, no de entrenamiento, una misión de transporte", precisó el oficial. A bordo viajaban 126 personas, de las cuales 11 eran tripulantes. El general también subrayó que no había alumnos pilotos a bordo: "Cuando uno va en entrenamiento, es porque el operador es un alumno, en este caso no iba ningún alumno". Estos detalles importan porque cambian la naturaleza de la operación y las responsabilidades aplicables.
En términos de capacidad, el Hércules tiene un peso máximo estructural de 155.000 libras, lo que significa que los 133.000 libras con los que despegó estaban dentro de los rangos autorizados. Esto descarta, al menos sobre el papel, que la sobrecarga fuera un factor en el accidente.
Respecto al historial de la aeronave, Silva explicó que fue construida en 1983 y llegó a Colombia en 2020 como donación. En sus aproximadamente seis años de servicio en el país, acumuló solo 1.300 horas de vuelo. Para ponerlo en contexto: una aeronave de este tipo puede volar entre 38.000 y 45.000 horas en total dependiendo del tipo de operación. Esto quiere decir que el avión tenía aún mucho tiempo útil de vida.
El mantenimiento era otra de las preocupaciones. Silva detalló que la aeronave había sido sometida al procedimiento PDM (mantenimiento programado en taller) con un costo de 11.500 millones de pesos, realizado cada seis años. Además, había recibido revisiones periódicas conocidas como Home Station Check e inspecciones isocrócnicas (que se hacen aproximadamente cada año y medio según las horas de vuelo). El general aseguró que al momento del accidente, el avión contaba con certificación vigente, válida por tres años, lo que supuestamente verificaba que cumplía con todos los estándares técnicos y operativos requeridos.
Fuente original: Portafolio - Economía