El gobierno celebra cifra de deuda, pero oculta el lado negativo que afecta a los colombianos

El Ejecutivo destaca que la deuda externa bajó de 20,3% a 16,7% del PIB entre 2024 y 2025, pero simultáneamente la deuda interna creció de 38,7% a 41,8% del mismo indicador. Esto significa que el Gobierno está dependiendo cada vez más del mercado interno para financiarse, un cambio fundamental que no se menciona en el mensaje oficial. Los números también varían según se miren en dólares o pesos, lo que genera confusión sobre la verdadera evolución del endeudamiento público.
El Gobierno Petro ha promocionado los números del Plan Financiero como una buena noticia: la deuda externa bajó. En cifras concretas, pasó de representar el 20,3% del producto interno bruto en 2024 a 16,7% en 2025, una reducción de 3,6 puntos porcentuales. Para la Casa Nariño esto prueba que está controlando el endeudamiento del país y reduciendo la dependencia de financiamiento internacional. El problema es que esta narrativa cuenta solo media historia.
Mientras la deuda externa disminuye, la otra cara del endeudamiento público está creciendo sin parar. La deuda interna del Gobierno Nacional Central saltó de 38,7% del PIB en 2024 a 41,8% en 2025, un aumento de 3,1 puntos porcentuales. En términos simples: por cada peso que dejamos de deber al exterior, estamos tomando más dinero prestado de nuestro propio mercado financiero. El Gobierno está llegando cada vez más a los bancos, inversionistas y ahorradores colombianos para financiarse, no menos. Solo cambió de donde toma prestado.
Este cambio de fuente de financiamiento es importante porque afecta cómo funciona el sistema financiero nacional. Cuando el Gobierno emite más deuda interna, está compitiendo con las empresas privadas por los recursos disponibles en el mercado doméstico, un fenómeno que puede presionar las tasas de interés y encarecimiento del crédito para todos. Además, esto concentra el riesgo financiero en inversionistas locales.
Hay otro detalle que genera confusión: las mismas cifras se leen distinto dependiendo de la moneda. En dólares, la deuda externa bajó de US$348.600 millones en 2024 a US$310.000 millones en 2025. Suena bien. Pero medida en pesos, esa misma deuda subió de $79,1 billones a $82,5 billones. La explicación está en el tipo de cambio: el dólar cerró 2024 en $4.409 y 2025 en $3.757 por dólar, un debilitamiento que afecta cómo se registra en pesos lo que el país debe en moneda extranjera. Un mismo hecho, dos narrativas completamente diferentes según cómo se mire.
Diego Montañez Herrera, economista de la Universidad Eafit, advierte que el mensaje oficial resalta principalmente la reducción del componente externo pero omite que la deuda interna sigue creciendo como proporción del PIB. Según su análisis, la caída del indicador general de deuda neta viene casi exclusivamente del lado externo, pero la estructura completa del endeudamiento está transformándose hacia una mayor dependencia del financiamiento local. Este cambio modifica completamente la lectura sobre hacia dónde va la salud financiera del país.
Lo que importa para el colombiano común es que el Gobierno está endeudándose cada vez más internamente, lo que presiona las tasas de interés que pagan los créditos de vivienda, vehículos y negocios. Aunque dejó de tomar tanto dinero afuera, ahora está absorbiendo más recursos del mercado doméstico. Es como cambiar de acreedor pero no reducir la deuda total. El Ejecutivo destacó lo que quería que se viera y guardó silencio sobre el resto.
Fuente original: Portafolio - Economía