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El gobernador Aguilar se sumó al rescate de Ismael, el burrito que cautivó a Riohacha

Fuente: Guajira News
El gobernador Aguilar se sumó al rescate de Ismael, el burrito que cautivó a Riohacha
Imagen: Guajira News Ver articulo original

Ismael, un burrito que trabajaba en labores de reciclaje en Riohacha durante 12 años, se convirtió en noticia cuando su delgadez y desgaste físico preocuparon a ciudadanos y organizaciones de protección animal. El gobernador Jairo Aguilar Deluque intervino personalmente para buscar una solución que beneficiara tanto al animal como a la familia que dependía de él. La salida incluyó entregar a Ismael para que mejore su calidad de vida, mientras la familia recibe alternativas económicas, con el apoyo del humorista Alejandro Riaño.

Durante años, Ismael fue mucho más que un burrito en las calles de Riohacha. Era el compañero diario de una familia que vivía del reciclaje, el que cargaba materiales bajo el sol guajiro sin descanso. Pero su historia, que parecía destinada a pasar desapercibida, terminó conmoviendo a cientos de personas cuando sus fotos comenzaron a circular en redes sociales mostrando un animal delgado y desgastado.

Lo que empezó como una alerta en las redes sobre el estado de salud del equino se convirtió en una causa ciudadana. La Fundación Proyecto Tawala, una organización que defiende los derechos de los animales en la región, logró ubicar a Ismael y a la familia con la que vivía. Fue entonces cuando el gobernador de La Guajira, Jairo Aguilar Deluque, decidió meter las manos en el asunto.

En un video compartido en sus redes sociales, el mandatario fue directo al punto: "Ni un animal más merece sufrir en esas condiciones. Entendemos que ellos le dieron amor y lo cuidaron, pero muchas veces las condiciones se ponen difíciles, sobre todo con las altas temperaturas", expresó el gobernador. Subrayó la necesidad de encontrar caminos que protegieran a los animales sin dejar a las familias vulnerables sin sustento.

Los propietarios de Ismael, que lo habían tenido trabajando con ellos durante cerca de 12 años, explicaron su situación en el mismo material. No era descuido ni falta de amor hacia el animal, sino las dificultades económicas y climáticas de una vida de reciclaje en el Caribe.

La solución que se construyó entre la Fundación Tawala, la administración departamental y otros actores fue pensada para todos. Ismael sería entregado para que tuviera una vida mejor, mientras la familia recibiría alternativas que les permitieran seguir trabajando sin depender de un animal. El humorista colombiano Alejandro Riaño se vinculó a la iniciativa y asumió el cuidado y protección del burrito.

Lo que comenzó como indignación en redes sociales terminó siendo una lección de cómo la presión ciudadana, bien canalizada, puede generar cambios reales. El caso de Ismael abrió nuevamente el debate sobre los animales de trabajo en zonas donde la pobreza y el clima extremo crean situaciones difíciles para humanos y bestias por igual.

Fuente original: Guajira News

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