El Festival Vallenato: medio siglo de historias donde el acordeón cuenta la memoria de un pueblo
La 59 edición del Festival de la Leyenda Vallenata rinde homenaje al Binomio de Oro y reafirma su rol como máximo evento folclórico del país. Más allá de los conciertos y competencias, el festival es un espejo de la historia vallenata, donde polémicas memorables como la de 1971 marcaron a toda una nación. Valledupar se transforma cada año en la meca del vallenato, moviendo la economía y manteniendo viva la tradición.
El pasado del vallenato no es solamente lo que quedó atrás. Como bien lo expresaba el escritor José Saramago, "el pasado no pasa nunca" y en Valledupar esa verdad se siente en cada acordeada, en cada verso que resuena durante el Festival de la Leyenda Vallenata. Desde el pasado miércoles 29 de abril arrancó la 59 versión de este evento que se ha convertido en la canción más importante que canta Colombia, un homenaje esta vez al Binomio de Oro con Rafael Orozco e Israel Romero como protagonistas del reconocimiento.
El Festival nació en 1968 como una iniciativa para enaltecer las festividades religiosas locales y atraer más peregrinos. Lo que comenzó con un duelo de acordeones entre connotados músicos de la época como Luis Martínez, Alejo Durán y Emiliano Zuleta Baquero se convirtió en la meca mundial del vallenato. Hoy, miles de turistas de Colombia y del exterior llegan al Valle durante estos días, la economía se mueve en miles de millones de pesos y el aroma del festival se siente en cada esquina de Valledupar.
Pero el Festival es también memoria de conflictos que marcaron profundamente a quienes aman este folclor. En 1971, durante la cuarta edición, el barranquillero Alberto Pacheco fue declarado ganador sobre Luis Enrique Martínez, conocido como El Pollo Vallenato. La noche del fallo, la plaza Alfonso López se estremeció con desórdenes y pedreas. El pueblo no asimilaba que un foráneo le ganara a un acordeonero de la región, un veredicto que algunos contradictores utilizaron incluso para esparcir rumores sobre el estado del músico esa noche.
La frustración fue tan profunda que Luis Francisco Mendoza, amigo cercano de Martínez, se fue a Caracas y compuso "Festival Vallenato" como canción de desagravio. En ella cuestionaba fuertemente a Rafael Escalona, entonces miembro de la junta directiva, y su influencia en los fallos. La canción se grabó en Venezuela y se convirtió en un himno de protesta que se escuchó en toda la nación. Apartes de su letra mostraban el descontento: "Quisiera preguntarte Rafael/cuál es el festival que has elegido tú/para el pueblo vallenato/si tu comportamiento contrasta con él/porque el folclor es del pueblo". Hasta el primer rey del Festival, Alejandro Durán Díaz, la grabó en solidaridad.
La Cacica Consuelo Araujonoguera, la visionaria que impulsó este evento, reconoció que aquella canción fue uno de los mejores vehículos de promoción que tuvo el Festival en sus inicios. No hubo rincón de Colombia donde no se escuchara. Eso es lo que hace verdaderamente especial este evento: no es solo un concurso de acordeones, es un reflejo de la historia, los triunfos, las injusticias y la pasión de un pueblo que ama su folclor.
Este año, además, "Ausencia sentimental" de Rafael Manjarrez cumple 40 años como himno folclórico del Festival después de ganar en la categoría de canción inédita. El consejo directivo encabezado por Rodolfo Molina, junto con otros miembros de la organización, sigue empeñándose cada año en superar lo anterior. Con gestores como Juan Rincón Vanegas llevando la voz del evento a todos los rincones del planeta, el Festival de la Leyenda Vallenata continúa siendo lo que siempre ha sido: una canción bien cantada y bien ejecutada, guardiana de las historias que nos hacen quiénes somos.
Fuente original: Diario del Norte
