El dólar cae mientras inversionistas apuestan a negociaciones de paz en Oriente Medio
El dólar abrió débil este miércoles en Colombia, cotizando alrededor de 3.578 pesos, perdiendo fuerza tras meses de estabilidad. Los mercados responden al optimismo sobre posibles conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán en Pakistán. El petróleo también muestra señales mixtas: el Brent sube ligeramente pero permanece volátil por la incertidumbre en el suministro desde Oriente Medio, donde el estrecho de Ormuz sigue prácticamente bloqueado.
La moneda estadounidense llegó a mínimos no vistos en seis semanas este miércoles, con el dólar abriéndose a la baja en el mercado colombiano. La cotización se ubicó cerca de 3.578 pesos, mostrando una caída de casi 9 pesos comparada con los niveles de la TRM del día anterior. Este debilitamiento del billete verde refleja un cambio en el humor de los inversionistas globales, quienes apostaban hace poco a mantener su dinero en dólares como refugio ante la incertidumbre.
Lo que ha cambiado el panorama es la esperanza de que termine el conflicto armado en Oriente Medio. El presidente estadounidense Donald Trump anunció que las conversaciones para resolver la guerra entre EE.UU., Israel e Irán podrían reanudarse en Pakistán en los próximos días. Esta noticia ha generado lo que los analistas llaman "apetito por el riesgo": cuando existe esperanza de estabilidad, los inversionistas prefieren sacar su dinero del dólar, considerado inversión segura, y colocarlo en activos que prometen mayores ganancias.
El petróleo, vinculado directamente a esta tensión geopolítica, también refleja esta volatilidad. El crudo Brent subió levemente a casi 95 dólares por barril, recuperándose de pérdidas que había alcanzado hasta 0,9% en las primeras horas. Sin embargo, el panorama sigue complicado porque desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero, Irán ha cerrado de facto el estrecho de Ormuz, una vía marítima crítica por donde pasa una quinta parte del petróleo y gas que se comercializa en el mundo.
Para el ciudadano colombiano promedio, esto tiene impacto directo en el precio de la gasolina. Las refinerías globales buscan desesperadamente petróleo de otras regiones, lo que ha elevado artificialmente los precios. Antes de la guerra, unos 130 buques transitaban diariamente por el estrecho; ahora apenas llegan a una fracción de esa cantidad. Esta escasez artificial de suministro mantiene los precios altos, incluso cuando hay esperanza de paz.
Los analistas advierten que la realidad sobre el terreno sigue siendo complicada. Aunque diplomáticamente hay señales de conversaciones, la práctica muestra bloqueos reales: un destructor estadounidense impidió el martes que dos petroleros salieran de puertos iraníes. El Fondo Monetario Internacional ya rebajó sus proyecciones de crecimiento económico mundial justamente por el impacto de esta crisis energética, lo que explica por qué los mercados están tan nerviosos.
El dólar débil podría parecer buena noticia para quienes tienen deudas en esa moneda, pero también encarece las importaciones que Colombia hace desde Estados Unidos. Con los precios del petróleo disparados y la moneda estadounidense volátil, el efecto neto es que la inflación presiona desde múltiples frentes: combustibles más caros y productos importados también más caros. Los próximos días de negociaciones en Pakistán podrían definir si esta volatilidad continúa o si finalmente los mercados encuentran un piso más estable.
Fuente original: La República - Finanzas