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El DIM necesita dejar de improvisar: Botero merece ser más que un "interino"

Fuente: Minuto30

Tras la salida de Alejandro Restrepo, Sebastián Botero está al mando del Deportivo Independiente Medellín en carácter interino. El columnista reclama que la dirigencia le dé continuidad en lugar de seguir buscando técnico en propiedad, pues Botero conoce el club, sus jugadores y tiene credenciales ganadas en las categorías menores. La crítica de fondo es a una directiva que improvisa, usa entrenadores como fusibles y no respalda proyectos serios.

La victoria del Deportivo Independiente Medellín ante Boyacá Chicó fue lo que cualquiera reconocería como un "picado de barrio": esos partidos sin libreto donde sale lo que pueda salir con la pelota. Y así fue porque Sebastián Botero, técnico interino de los rojos, simplemente no tuvo más remedio. Sin tiempo para entrenamientos estructurados, sin planificación de largo aliento y sin el respaldo de una dirigencia más ocupada apagando incendios que construyendo futuro, lo único que pudo hacer fue alinear la nómina y confiar en lo básico: "Jueguen, muchachos".

Este es un guion que se repite una y otra vez en el club. Cuando se va un técnico, la casa echa mano del que está cerca, del que conoce los pasillos, del que ha estado en las fuerzas básicas y lleva en la piel el ADN que la directiva exige proclamar en ruedas de prensa. Pero eso mismo que exigen comunicacionalmente nunca lo respaldan con un proyecto real en los escritorios.

Botero no es cualquier nombre sacado de un catálogo. Es alguien que ha sido campeón con la cantera del DIM, que entiende el juego de esta institución mejor que muchos y que ha hecho la fila como corresponde. La historia del club lo demuestra: Leonel Álvarez debutó como técnico profesional en el Medallo y fue campeón. La diferencia crucial fue que a Leonel lo respaldaron. Sin embargo, traer ahora un estratega de fuera solo le daría excusas: "Necesito tiempo para conocer el equipo, para imponer mi sello". Ese tiempo, en realidad, no existe. La Libertadores no espera y la hinchada está cansada.

Con Botero consolidado en la dirección técnica, el próximo partido dejaría de ser un grito al aire sin forma. Sería un equipo con idea, con memoria institucional, con alguien que sabe qué canterano está listo para la titularidad y cuál necesita un correctivo. Eso no es fe ciega, es reconocer el trabajo hecho.

La verdad incómoda es que al DIM le sobra historia, le sobra hinchada y le sobran ganas de competir. Lo que verdaderamente le falta es una dirigencia dispuesta a dejar de improvisar. Bastante ya de usar técnicos como fusibles cada vez que la falta de planificación explota. Si la directiva tuviera coherencia, entendería que la solución está en casa, no en carpetas traídas de afuera. Está en Sebastián Botero, esperando que finalmente lo dejen trabajar de verdad.

Fuente original: Minuto30

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