El déficit fiscal del Gobierno dispara tasas hipotecarias a máximos de 22 años, acusa experto

Los títulos de deuda del Gobierno (TES) alcanzaron máximos de más de dos décadas en tasas reales, superando el 7% a cinco años. Mientras el presidente Petro culpa al Banco de la República y su ministra de Hacienda respalda esa tesis, expertos como Felipe Campos señalan directamente al problema fiscal del Gobierno como responsable del encarecimiento sin precedentes de las hipotecas para los colombianos. La deuda pública ha llegado a niveles críticos que no se veían desde 2004.
Las hipotecas en Colombia están más caras que en más de dos décadas, y no es por la culpa que el Gobierno dice. Expertos advierten que el verdadero responsable es la precaria situación fiscal del Estado colombiano, no las decisiones del Banco de la República. Los TES, que es como se llama la deuda que emite el Gobierno para financiarse, están pagando intereses en máximos que nadie había visto desde 2004. A cinco años, superan el 7% en términos reales, aquello que queda después de descontar la inflación.
El presidente Gustavo Petro salió recientemente a defender su Gobierno argumentando que los análisis están usando tasas nominales (que incluyen inflación) en lugar de tasas reales. "Muestra tasas de interés nominales, es decir incluyen la inflación, que reduje en mi gobierno sustancialmente y no tasas reales", expresó el mandatario. Sin embargo, los críticos contraatacan con precisión: aún en términos reales, el problema persiste. Felipe Campos, gerente de inversión de Alianza Valores y Fiduciaria, replicó frontalmente que "el problema fiscal del Gobierno es el que hoy les encarece como nunca la vivienda a los hogares colombianos". Los TES llevan dos años subiendo, mientras la tasa real del Banco de la República se mantuvo alrededor de 3 a 4% durante 2024 y 2025.
Campos profundizó en un análisis incómodo para la administración: el Gobierno recibió reformas tributarias aprobadas con ingresos cercanos a 23 billones de pesos en 2023 y 22,7 billones en 2024, pero aun así dejó que el déficit fiscal se disparara. En 2025, el número luce mejor solo porque aplazaron pagos de intereses por 28 billones de pesos, equivalentes a dos reformas tributarias completas. "En este gobierno nunca salimos de pandemia", concluyó el experto, señalando que cuando los ingresos cayeron por desaceleración económica, el Gobierno optó por no recortar gastos y buscar culpables en otros lados.
Diego Montañez, otro analista económico, ratificó los datos crudos: los TES a cinco años están en máximos reales superando el 7%, niveles inexistentes desde 2004, y a diez años se encuentran en niveles solo vistos en 2019. La curva de rendimientos está invertida, un síntoma de que el financiamiento real alcanzó máximos históricos. Desde el lado del Gobierno, el ministro de Hacienda Germán Ávila mantiene que todo responde a las decisiones del Banco de la República. Aseguró que la banca tiene 130 billones colocados en TES y los fondos de pensiones 195 a 200 billones, por lo que cuando se les consulta sobre subidas de tasas, naturalmente responden que sí. Agregó que el Gobierno ha reducido la deuda como porcentaje del PIB desde un tope del 60% a cerca del 58%, argumentando que no existe exceso de endeudamiento, sino operaciones normales de manejo de deuda pública.
La tensión central es clara: mientras el Gobierno insiste en que es víctima de decisiones monetarias ajenas a su control, los críticos señalan que una cosa no quita la otra. Las tasas de los TES subieron mucho antes de que el Banco de la República intensificara sus ajustes. Y eso tiene consecuencias muy reales en el bolsillo: cuando el Gobierno paga tasas más altas por sus deudas, los bancos e instituciones financieras también trasladan esos costos a los créditos hipotecarios, dejando las viviendas más lejanas del alcance de las familias colombianas promedio.
Fuente original: Portafolio - Economía