El círculo duro que rodea a Abelardo: los que impulsan su discurso de "salvar a Colombia"

La campaña de Abelardo de la Espriella no es solo una candidatura, sino un movimiento orquestado por un círculo cercano que comparte su visión combativa contra el gobierno y la izquierda. Desde figuras como el general Zapateiro y la representante Lina Garrido hasta asesores jurídicos y gremialistas, el equipo refuerza una estrategia de orden y autoridad. Con más de tres millones de colaboradores en redes sociales amplificando su mensaje, ha logrado posicionarse como un competidor real en las encuestas.
Detrás de Abelardo de la Espriella no hay solo un candidato en ascenso: hay un coro que repite al unísono el mensaje de rescate nacional. Desde su partido Salvación Nacional hasta su círculo íntimo, todos cantan la misma canción de que Colombia necesita ser salvada. El equipo que lo rodea comparte una característica común: la mayoría ve al actual gobierno y la izquierda como adversarios directos, y no tiene problema en demostrarlo. El propio Abelardo lo encarna: su discurso no evita la confrontación sino que la busca deliberadamente, y su gente lo acompaña en esa línea.
Aunque desde adentro de la campaña aseguran que las puertas están abiertas para "todo el que quiera un mejor país", excepto los "politiqueros", la realidad es que el perfil predominante es bastante más duro. Ahí está Lina Garrido, representante de Cambio Radical por Arauca, conocida por enfrentarse frontalmente al gobierno y especialmente al ministro del Interior, Armando Benedetti. En la misma sintonía se encuentra el general retirado Eduardo Zapateiro, quien ha hecho de su postura inflexible en seguridad y defensa una marca registrada. Su presencia refuerza uno de los pilares de la campaña: la promesa de orden y autoridad como antídoto a la incertidumbre que Abelardo describe constantemente.
El abogado Germán Calderón España maneja los asuntos jurídicos pero también cumple un papel más agresivo: construye respuestas a publicaciones incómodas, convirtiendo defensas en ofensivas cuando es necesario. A su lado está Enrique Gómez Martínez, probablemente el escudero más visible, quien aparece en cada acto sin excepciones y sostiene sin medias tintas la narrativa de que el país necesita ser "rescatado". La exfiscal Viviane Morales también asesora al candidato desde el frente legal, aportando experiencia de quien ha estado en esos escenarios.
En lo político, el senador liberal Mauricio Gómez Amín actúa como puente hacia sectores tradicionales, buscando adhesiones discretas de colegas que aún no se atreven a declararse públicamente. Una figura clave es José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, quien tras los roces de su esposa María Fernanda Cabal con el Centro Democrático, anunció su respaldo. La estrategia es clara: fragmentar el voto de derecha, especialmente el de Paloma Valencia, posicionando a Abelardo como la verdadera opción de ese lado.
Para no parecer excesivamente abrasivo, la campaña incluyó a José Manuel Restrepo como fórmula vicepresidencial, un perfil técnico y académico que contrasta con el tono combativo dominante. Sin embargo, su presencia funciona más como contrapeso que como cambio real de dirección. Ana Lucía Pineda, la esposa del candidato, juega un rol igualmente calculado pero desde otro ángulo: encarna la estabilidad familiar y los valores tradicionales, proyectando una imagen de orden doméstico que suaviza el discurso confrontacional. Es discreta, pero quizá más influyente que muchos de los nombres públicos.
La maquinaria no se reduce a estos rostros visibles. Abelardo afirma contar con más de tres millones de colaboradores en todo el país, una red que opera principalmente en redes sociales con una orden clara: capturar cada "pelota", aunque no haya sido lanzada para él, y convertirla en tendencia. Es un trabajo sistemático de amplificación del descontento. El candidato quizá no sea desconocido, pero ha conseguido venderse como alguien ajeno a la política tradicional, y eso lo ha impulsado en las encuestas hasta convertirlo en un rival real en la carrera presidencial.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



