El Caribe eligió a Cepeda en los ocho departamentos, pero De la Espriella ganó la presidencia por poco

La región Caribe respaldó mayoritariamente a Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial, ganando en todos los ocho departamentos costeros con porcentajes que superaron el 55% en la mayoría de los casos. Sin embargo, este apoyo regional no fue suficiente para cambiar el resultado nacional, donde Abelardo De la Espriella se impuso por un margen muy estrecho con 12,9 millones de votos frente a 12,7 millones de Cepeda. El mapa electoral mostró que aunque el Caribe sigue siendo un actor político determinante, ya no puede definir por sí solo quién llega a la presidencia.
Una vez más, la costa caribeña colombiana demostró su peso electoral en una segunda vuelta presidencial. Con casi todas las mesas escrutadas, el mapa del Caribe pintó una realidad clara: Iván Cepeda arrasó en los ocho departamentos de la región, consolidando allí una de sus principales bases políticas. Pero la historia nacional resultó ser otra muy distinta.
Aunque De la Espriella se llevó la presidencia con 12,9 millones de votos nacionales contra 12,7 millones de Cepeda, la ventaja fue de las más ajustadas que se recuerdan en una segunda vuelta presidencial reciente en el país. La diferencia es que mientras la costa giró hacia la izquierda representada por Cepeda, otras regiones del país compensaron esa preferencia y le dieron a De la Espriella los números necesarios para ganar.
En el Atlántico, Cepeda obtuvo más de 732.000 votos, que representan el 58,6% de la votación, mientras De la Espriella alcanzó poco más de 505.000. En Barranquilla, la ciudad que el presidente electo eligió como base de campaña, la contienda fue más cerrada pero Cepeda logró llevarse el 54,1% de los votos. Similar fue el comportamiento en Bolívar, donde Cepeda rondó el 60%, y en Cartagena, que se convirtió en una de sus plazas más sólidas del país con más del 65% de respaldo.
Córdoba consolidó su lugar como bastión de Cepeda en el Caribe. El candidato del Pacto Histórico sacó 499.149 votos, equivalentes al 58,88% de los sufragios, dejando a De la Espriella con 349.190 votos (40,77%). La tendencia similar se vio en Montería, donde Cepeda superó el 55% de votación. En Sucre, la ventaja fue aún más amplia: Cepeda consiguió 279.312 votos (59,19%) frente a 188.380 de De la Espriella (39,92%).
La Guajira resultó ser otro territorio donde Cepeda obtuvo sus mejores desempeños, superando el 60% en la región. El único departamento donde la carrera fue realmente cerrada fue el Cesar. Aunque Cepeda ganó allí también, lo hizo apenas con el 50,8% frente al 47,9% de De la Espriella, convirtiéndolo en el territorio más competitivo de toda la costa. San Andrés y Providencia también respaldó a Cepeda, aunque con menos intensidad, con el 53,8% de los votos.
Los números evidencian lo que muchos analistas ya sabían: el Caribe mantiene una identidad electoral particular, diferente a buena parte del interior del país. Pero también revelan una realidad política nueva en Colombia. Aunque la costa sigue siendo fundamental, el poder electoral ya no reside únicamente en ella. De la Espriella ganó porque supo compensar sus desventajas en la región con victorias en otras zonas estratégicas del territorio nacional. El Caribe ya no es el rey que define las elecciones presidenciales por sí solo.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



