El Bohemio: la salsamentaría de 60 años que se niega a morir en el corazón de Bogotá
En una casona del centro bogotano funciona El Bohemio, la salsamentaría más antigua de la capital, fundada en 1963 por Pedro Vicente Duarte. Su plato estrella sigue siendo el mismo desde hace más de ocho décadas: 12 salchichas con pan y salsa tabasca. Hoy la tercera generación mantiene el negocio, equilibrando la tradición con nuevas opciones para no quedarse atrás, todo dentro de una casa patrimonio cultural que guarda los machetazos del Bogotazo.
Dentro de una casona de 200 años, declarada patrimonio cultural, late uno de los negocios más queridos de Bogotá. Se llama El Bohemio y es la salsamentaría más antigua de la ciudad. Su historia arranca en 1963, cuando Pedro Vicente Duarte decidió abrir su propio negocio en el mismo lugar donde hoy se levanta la sede principal.
"El bohemio empezó en 1963, lo fundó mi abuelo, Pedro Vicente Duarte", cuenta Juan Sebastián Duarte, nieto del fundador y quien hoy representa la tercera generación de la familia en el negocio. Al principio no era la estructura grande que existe ahora. "Empezó no como lo que es ahora, sino como una tienda mucho más reducida", recuerda. Su abuelo trabajaba en otra salsamentaría, pero la necesidad de independizarse lo llevó a tomar el riesgo.
Lo que comenzó pequeño creció rápido, especialmente durante la época de las corridas de toros. Después de cada evento, la gente llegaba al local a celebrar y comer. El espacio era tan apretado que el fundador impuso una regla de oro: "Mi abuelo solo vendía un plato por persona; si quería otro tenía que volver a hacer la fila". El plato, ese sigue siendo el corazón del lugar: 12 salchichas acompañadas de pan y salsa tabasca, una receta original que no ha cambiado en más de ocho décadas.
La salsa tabasca es el secreto mejor guardado. Basada en pimentón con un toque de picante, lleva con el negocio desde el primer día. "Es una salsa que lleva con nosotros la misma cantidad de años desde que se abrió, más de 86 años", afirma Juan Sebastián. En los primeros años todo se hacía en la misma cocina: una persona elaboraba la salchicha, otra la embutía, otra la picaba y todas iban directo a la paella. Aunque al inicio solo se servía en el local, la gente pidió tanto que hoy se vende al público y se convirtió en uno de los productos estrella.
El Bohemio ha sido más que un lugar de comida: fue testigo de momentos que marcaron a Colombia. "Acá se vivió el Bogotazo; de hecho, una de las puertas tiene el machetazo que le metieron", señala Juan Sebastián. Por sus mesas han pasado políticos, presidentes, actores y personajes públicos que dejaron huella. Uno de sus salones rinde homenaje a la tradición taurina que le permitió crecer. El crecimiento de verdad llegó hace unos 30 años, cuando el hijo del fundador, Pablo Duarte, abrió nuevos puntos en otras zonas de Bogotá. Más adelante, Nelsi Gutiérrez impulsó la modernización de la marca y su presencia en plazoletas de comidas.
Hoy, la tercera generación enfrenta el reto de mantener vivo lo que los abuelos construyeron sin quedarse en el pasado. "El reto más importante ha sido ir con las nuevas tendencias sin perder la tradición", afirma Juan Sebastián. Por eso el menú evolucionó: además de las salchichas clásicas, ofrecen hamburguesas, sándwiches, longaniza, cábanos y otros productos pensados para públicos más jóvenes.
La casona donde funciona todo es en sí misma un tesoro. Fue en el pasado el colegio Remington Camargo. "Cuando mi abuelo empezó, él comenzó en una cuarta parte de esta casa; poco a poco la fuimos adquiriendo hasta tener el espacio completo", explica. Conservar la arquitectura original es parte del compromiso familiar. "Este es nuestro tesoro, el legado que mi abuelo y mi padre nos dejaron y lo que vamos a seguir haciendo crecer", concluye.
Después de más de ocho décadas, El Bohemio demuestra que cuando una tradición se cuida con cuidado y se adapta sin perder su esencia, puede convertirse en parte de la memoria viva de una ciudad.
Fuente original: KienyKe - Portada