El arte urbano se convierte en arma de defensa ambiental en la Feria de la Ganadería

La Universidad del Sinú montó un espacio en la Feria Nacional e Internacional de la Ganadería donde mostró cómo el arte urbano, más allá de lo visual, puede ser una herramienta para generar conciencia sobre problemas ambientales. Bajo la dirección del filósofo y doctor Alberto Vargas Rodríguez, estudiantes y visitantes reflexionaron sobre cómo los murales y grafitis pueden movilizar la responsabilidad ciudadana frente al cuidado de la naturaleza y visibilizar situaciones que afectan los territorios.
En medio de la Feria Nacional e Internacional de la Ganadería, el arte urbano ganó un protagonismo inesperado. En el stand de la Universidad del Sinú, la comunidad participó en un espacio que le dio una vuelta a la conversación: los murales, grafitis y expresiones artísticas no fueron solo decoración, sino una invitación a pensar en serio sobre el medio ambiente.
La actividad "Arte urbano y medio ambiente: entre la denuncia y la protección" fue liderada por Alberto Vargas Rodríguez, filósofo, sociólogo y doctor en Arte y Arquitectura, quien explicó cómo estas manifestaciones en espacios públicos pueden despertar la conciencia colectiva frente a los problemas ambientales que impactan a las comunidades. No se trata simplemente de pintar paredes bonitas, sino de usar el arte como una voz que denuncia y protege.
Durante la conferencia, los asistentes tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre algo que no siempre sale a la luz: el poder transformador de las expresiones artísticas. Cuando alguien pinta un mural sobre la contaminación del agua o el deterioro de un ecosistema, no está solo haciendo arte. Está interpelando a quien lo ve, visibilizando realidades que molestan y promoviendo que cada uno asuma una mayor responsabilidad con los recursos naturales de su territorio.
La Universidad del Sinú sigue apostando por iniciativas que fusionan lo académico con la realidad regional. A través de su agenda "Unisinú Conecta Contigo", la institución lleva a espacios como esta feria, conversaciones que mezclan cultura, diálogo y pensamiento crítico. El resultado es una experiencia enriquecida donde la gente no solo visita un stand, sino que se lleva preguntas incómodas y necesarias sobre cómo vivimos en el territorio.
Fuente original: Chicanoticias
