El aguacate Hass colombiano enfrenta su primer freno: precios caen 17% por exceso de oferta mundial

Colombia vio caer el precio de exportación de aguacate Hass a USD 1,86 por kilogramo en 2025, un 17% menos que el año anterior, debido a que Perú, México y California aumentaron simultáneamente su producción. A pesar de que las exportaciones colombianas crecieron 46% en volumen, la caída de precios comprimió ganancias. El sector ahora enfrenta un punto de quiebre: menos tierra nueva disponible para sembrar y más presión competitiva, lo que obliga a buscar nuevos mercados y mejorar eficiencia.
Después de años de expansión sin freno, el negocio del aguacate Hass en Colombia toca fondo por primera vez. Según un análisis de Bancolombia, el precio internacional del producto cayó casi 17% el año pasado, bajando a USD 1,86 por kilogramo. La razón es simple: demasiado aguacate circulando en el mundo. México, que es el mayor productor global, aumentó sus exportaciones apenas 2%, pero California lo hizo en 5% y Perú de manera mucho más agresiva: creció 38% en su cosecha, justo en los mismos meses en que Colombia vende. El resultado fue que los compradores internacionales tuvieron opciones sobradas y bajaron los precios sin piedad.
Para los agricultores colombianos, el golpe fue especialmente duro porque más volumen no significó más dinero. Sí, Colombia exportó 46% más toneladas de aguacate que en 2024, pero los menores precios erosionaron las ganancias. Es como si un vendedor de frutas lograra vender el doble de bolsas de aguacates, pero a mitad de precio: el negocio se vuelve menos rentable pese al esfuerzo adicional.
El país tiene actualmente cerca de 55.000 hectáreas sembradas de aguacate Hass, con 40.700 de ellas ya en producción orientada a exportación. Pero aquí viene la parte preocupante: el ritmo de nuevas siembras está bajando. Esto significa que el futuro crecimiento no vendrá de expandir más tierra, sino de producir mejor en la que ya existe. Es el fin de la era fácil, cuando bastaba sembrar más para ganar más.
Europa sigue siendo el principal cliente, recibiendo más del 60% de lo que exporta Colombia. Pero ese mercado está saturado y competido. Por eso el sector busca alternativas: China suena como el dorado (importó 65.000 toneladas globales), pero aún no despega como se esperaba. En cambio, América Latina emerge como una sorpresa: las exportaciones colombianas hacia Sur y Centroamérica crecieron 39% el año pasado, aunque todavía representan apenas 0,7% del total. Es un mercado pequeño pero con potencial.
La competencia logística también entra en juego. Perú está desarrollando el puerto de Chancay, que prometería mejores conexiones hacia Asia y reduciría costos, lo que podría cambiar nuevamente quién vende más y a qué precio. En este nuevo escenario, factores macroeconómicos como la tasa de cambio y el costo del financiamiento serán determinantes para que los productores colombianos sigan siendo rentables. La época de crecer sin pensar terminó. Ahora toca ser eficiente, diversificar mercados y adaptarse rápido.
Fuente original: Portafolio - Economía