El 92% de colombianos usa IA, pero las empresas aún no saben cómo sacar provecho de ella

Casi todos los trabajadores colombianos manejan inteligencia artificial en sus labores diarias, pero el impacto en las ganancias de las compañías sigue siendo limitado. Un estudio reveló que mientras el uso masivo de IA es un hecho, solo el 28% de las organizaciones ha logrado transformaciones reales. El verdadero reto no está en adoptar la tecnología, sino en reorganizar empresas enteras para aprovecharla sin generar estrés laboral ni pérdida de talento.
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa de ciencia ficción. Según el estudio EY Work Reimagined, el 92% de los trabajadores en Colombia ya utiliza herramientas de IA en su día a día, y el 34% lo hace incluso a diario. El problema es que esta adopción masiva no se ha traducido en el impacto empresarial que muchos esperaban.
A nivel mundial, mientras 9 de cada 10 empleados usan IA, solo el 28% de las organizaciones ha logrado transformaciones reales en sus negocios. Es decir, existe una brecha importante entre lo que hace la gente y lo que logran las compañías. Juan Taboada, socio líder de Consultoría de EY Colombia, explica esto de manera clara: "La conversación sobre inteligencia artificial ya no es tecnológica, es estratégica. Las organizaciones que realmente avanzan son aquellas que logran traducir la IA en mejores decisiones y mayor claridad para sus equipos. El reto está en integrar tecnología, procesos y personas de manera coherente para generar impacto sostenido en el negocio".
En la práctica, los colombianos usan la IA principalmente para tareas operativas simples: buscar información rápidamente (55% de los casos), redactar correos electrónicos (30%) y resumir documentos largos (28%). Esto es útil, pero no representa una transformación profunda de cómo trabajan las organizaciones.
El estudio identificó cinco tensiones críticas que frenan el verdadero aprovechamiento de la IA. La primera es el paradójico dilema de la productividad: los trabajadores colombianos ahorran en promedio 8 horas semanales gracias a la IA, pero el 58% reporta que su carga laboral ha aumentado en el último año. Esto sucede porque el tiempo liberado se reinvierte en nuevas tareas en lugar de traducirse en descanso o en trabajo más estratégico. Sin una decisión deliberada sobre cómo usar ese tiempo ganado, la IA solo genera más presión.
La segunda tensión es aún más delicada: la retención del talento. Las empresas enfrentan un dilema costoso. Formar trabajadores en IA requiere más de 81 horas de capacitación para lograr excelencia en su adopción, pero aquellos empleados que reciben este nivel de entrenamiento son 55% más propensos a renunciar. En un mercado donde las habilidades en IA son cada vez más valiosas, los trabajadores capacitados terminan buscando mejores oportunidades. Las compañías deben competir con más que solo salario: flexibilidad laboral, acceso a tecnología de punta y oportunidades de desarrollo continuo son cada vez más importantes.
La tercera tensión es emocional y cultural. Aunque las empresas buscan acelerar la innovación, el 37% de los empleados teme perder su empleo por culpa de la IA. Esta percepción genera ansiedad interna que puede sabotear la transformación digital. Se requiere liderazgo comprometido que comunique claramente qué pasará con los empleos y cómo la IA complementará el trabajo humano en lugar de reemplazarlo.
Existe además un fenómeno creciente llamado shadow AI, que en español significa IA en la sombra. El 82% de los empleados en Colombia usa herramientas de IA personales como ChatGPT o Gemini de forma gratuita para apoyar sus labores sin autorización formal de sus empresas. Esto genera riesgos de seguridad y fuga de información confidencial, pero prohibirlo puede frenar la innovación. La solución es institucionalizar el uso de IA bajo marcos controlados que protejan la información mientras incentivan la experimentación responsable.
Finalmente, está el riesgo de escalar demasiado rápido sin gobernanza. A nivel global, el estudio advierte que gestionar mal las tensiones entre tecnología y talento podría reducir la productividad esperada de las inversiones en IA hasta en 40%. Cuando las empresas implementan IA sin planeación clara, terminan con herramientas fragmentadas, sin estándares únicos y sin control real. La gobernanza (establecer reglas y marcos de control) no es un freno, sino la base para escalar correctamente.
El verdadero desafío para las compañías colombianas es pasar de simplemente usar IA a liderarla. Ximena Zuluaga, presidenta de EY Colombia, lo resume así: "Ya no hablamos del futuro del trabajo sino de la estructura organizacional que necesitamos para capturar el valor de la IA y lograr verdaderas transformaciones sostenibles en el negocio. Hoy no se trata solo de adoptar rápidamente la tecnología, sino de decidir qué tipo de organizaciones queremos construir. Y para esto se requiere un nuevo liderazgo. Las empresas que ganen serán las que logren una combinación efectiva entre talento, liderazgo e IA".
En conclusión, la IA ya está en las manos de los trabajadores colombianos. Lo que falta es que las empresas reorganicen toda su estructura para aprovecharla de verdad, protegiendo a su gente en el camino.
Fuente original: El Colombiano - Negocios