El 2 de febrero: cuando la Iglesia celebra la presentación de Jesús en el templo

Cuarenta días después de la Navidad, la Iglesia conmemora un evento bíblico central: cuando María llevó al niño Jesús al templo de Jerusalén. Esta festividad, conocida también como "Encuentro" o relacionada con la Candelaria, resalta a Jesús como la "Luz de los Gentiles". En Colombia, la tradición se mantiene viva hace 400 años con celebraciones que incluyen la veneración de la Virgen de la Candelaria, patrona de varios territorios.
Cada 2 de febrero, la comunidad católica se detiene para recordar uno de los encuentros más significativos narrados por el evangelista Lucas: cuando María presentó a su hijo Jesús en el templo de Jerusalén, cuarenta días después de su nacimiento. Esta conmemoración, también conocida como "Encuentro", no es reciente. La Iglesia la ha celebrado desde el siglo IV en Oriente y desde el V en Roma, incorporando incluso la bendición de velas que simbolizan a Cristo como la "Luz de los Gentiles".
El trasfondo de este evento está en la Ley de Moisés. Conforme a esa prescripción, los primogénitos varones pertenecían al Señor y debían ser presentados en el templo. Además, las madres debían cumplir un período de purificación: siete días de impureza tras el nacimiento de un varón, seguidos de treinta y tres días más. María, fiel a esta ley, llevó a Jesús al templo cuando se cumplían los cuarenta días. Allí, un anciano llamado Simeón, guiado por el Espíritu Santo, reconoció al niño como el Mesías y lo bendijo. La profetisa Ana, también presente en el templo, dio testimonio de la presencia divina. Ambos, a pesar de su edad avanzada, encarnaban una juventud de corazón llena de esperanza y alegría.
Con el tiempo, esta festividad cambió su énfasis. Inicialmente se conocía como la "Purificación de María", pero evolucionó hacia lo que hoy conocemos: la celebración de la Presentación del Señor. El nombre "Candelaria" viene de la iconografía y el simbolismo: la Virgen de Candelaria, tradición originaria de Canarias, representa la luz de la purificación que guía hacia el buen camino. Cristo, llamado la "Luz del mundo", fue presentado por su madre en el templo, iluminando a todos como las candelas.
En Colombia, la tradición tiene un peso particular. Documentos históricos indican que en 1630 la Cofradía de Nuestra Señora de la Candelaria comenzó a celebrar las fiestas de la Virgen en territorio colombiano. Cuatrocientos años después, la devoción sigue viva: se realizan recorridos con el cuadro de la Virgen que representa ese momento de purificación en el templo de Jerusalén. En el Valle del Cauca, la Virgen de los Remedios (también llamada Virgen del Buen Remedio o Virgen de Gracia) es venerada como Patrona de la arquidiócesis de Cali y tesoro del departamento. Su nombre actual proviene de las innumerables curaciones que sus devotos atribuyen a su intercesión a través de los siglos.
El significado espiritual de esta celebración trasciende lo histórico. Lucas enfatiza en su evangelio la relación de Jesús con el templo, presentándolo como la ofrenda definitiva, el altar y el sacerdote perfecto. Más allá de recordar un evento bíblico, la Presentación del Señor invita a cada creyente a reconocer que sus propias vidas pueden ser templos de Dios, ofreciendo sus existencias como sacrificio espiritual. En la Eucaristía, cada domingo, los fieles renuevan este ofrecimiento, presentándose ante el Señor y reconociendo que Él es la verdadera luz que da sentido a sus caminos.
Fuente original: Periódico La Guajira
