Ejército destruye 81 puntos de minería ilegal en Chocó y golpea finanzas del Clan del Golfo
Las Fuerzas Militares desmantelaron 81 unidades de extracción ilegal de oro en Río Quito, Chocó, como parte del Plan Ayacucho Plus. La operación incluyó la destrucción de máquinas gigantes llamadas dragones brasileños, motores y motobombas utilizadas en la minería clandestina. El golpe afecta directamente las rentas criminales del Clan del Golfo, que depende de esta actividad para financiarse, además de proteger ríos y bosques de la contaminación con mercurio.
El Ejército Nacional logró un golpe importante contra la minería ilegal en el Chocó. Durante un operativo en San Isidro, municipio de Río Quito, destruyó 81 unidades de producción utilizadas para extraer oro de forma clandestina. La acción se enmarca en el Plan de Campaña Ayacucho Plus, una estrategia diseñada para combatir la explotación ilícita de yacimientos mineros y proteger los recursos naturales de una región que es de las más biodiversas del país.
El despliegue fue contundente. Los militares demolieron 15 máquinas gigantes conocidas como dragones brasileños, además de 66 motores y 88 motobombas que funcionaban en estas operaciones clandestinas. También incautaron 49 gramos de mercurio, dos teléfonos celulares, un módem digital y documentación relacionada con la actividad minera ilegal. Según el Ejército, estos equipos causaban daños graves en los ríos y bosques chocoanos.
Lo que hace particularmente relevante esta operación es su impacto en las estructuras criminales. El Ejército señaló que el golpe afecta directamente al Clan del Golfo, el grupo armado más poderoso del país que se autodenomina Ejército Gaitanista de Colombia. Esta banda obtiene buena parte de sus recursos precisamente de la explotación ilícita de oro en el Pacífico colombiano.
La minería clandestina en Chocó es un negocio que financia delincuencia, pero también deja un rastro de destrucción ambiental. La contaminación de ríos con mercurio, la deforestación masiva y el deterioro de ecosistemas únicos son consecuencias directas. Al impedir la extracción y comercialización ilegal de oro, el Ejército no solo busca secar recursos a grupos armados, sino también proteger una región que ya sufre los estragos del conflicto armado y la explotación de sus riquezas naturales.
Fuente original: KienyKe - Portada
