Ecuador apuesta a una moneda digital: ¿salvación financiera o experimento riesgoso?
Ecuador planea lanzar en diciembre una moneda virtual controlada por el Estado para que funcione junto al dólar. El gobierno dice que busca dar acceso a servicios financieros a los más pobres mediante pagos por celular, pero analistas advierten que el verdadero objetivo podría ser salir de la dolarización y financiar gastos del Estado. El riesgo principal es la inflación: sin límites como el bitcoin, el gobierno podría crear dinero sin control y disparar los precios.
Ecuador está a punto de hacer algo que ningún banco central en el mundo ha intentado: poner en circulación una moneda completamente digital y controlada por el Estado. La idea del gobierno de Rafael Correa es que esta nueva divisa comience a funcionar en diciembre, trabajando en paralelo con el dólar, que actualmente es la única moneda oficial del país. Según el mandatario, el objetivo principal es permitir que personas sin acceso a la banca tradicional puedan hacer pagos y recibir dinero directamente desde sus teléfonos celulares.
Lo que hace este proyecto distinto a otras criptomonedas como el bitcoin es que el gobierno ecuatoriano tendrá control total sobre ella. No será una moneda descentralizada que se escapa de las manos de cualquier autoridad, sino un instrumento que el Estado maneja completamente. De hecho, la norma que aprobó crear esta e-moneda también prohibió el bitcoin en el país, justamente para evitar competencia de divisas que no puedan ser vigiladas.
Pero aquí empieza el debate. Varios analistas ven este movimiento como el primer paso de Ecuador hacia algo mucho más ambicioso: abandonar gradualmente el dólar y recuperar el control de su propia política monetaria. Cuando un país usa una moneda extranjera, pierde la capacidad de ajustar su economía según sus propias necesidades. Garrik Hileman, historiador económico de la London School of Economics, considera que el gobierno de Correa "tiene razón en avanzar hacia la desdolarización" aunque asegura que esto tomará tiempo. Pero otros expertos son más escépticos. Jean Paul Lam, economista de la Universidad de Waterloo, cree que el plan "no es demasiado creíble" para salir del dólar: si los ecuatorianos ricos ven que la moneda nacional está reemplazando al dólar, probablemente sacarán su dinero del país.
El verdadero riesgo que preocupa a los expertos es la inflación. Aquí está el quid del asunto para tu bolsillo: Ecuador tiene una deuda de 11 mil millones de dólares y enfrenta problemas de liquidez fiscal, es decir, no tiene suficiente dinero en caja. Una moneda digital que el gobierno controla es como poner una máquina de hacer dinero electrónicamente en manos de políticos. La tentación de "imprimir" dinero para pagar gastos es inmensa, y América Latina tiene un largo historial de gobiernos que cayeron en esa trampa. A diferencia del bitcoin, que tiene un límite máximo de creación, Ecuador podría crear teóricamente toda la moneda virtual que quisiera. Según Nathalie Reinelt, analista del Grupo Aite, "una divisa digital sin transparencia tiene el potencial de afectar la estabilidad económica si no la regula un órgano imparcial, y el Banco Central de Ecuador no lo es".
Hileman reconoce que "esto puede acabar fatal" pero sugiere que el gobierno está intentando proceder con cautela. Jeremy Booney, de Conidesk, plantea una pregunta incómoda: cuando un ecuatoriano quiera cambiar su moneda digital por dólares, ¿será el mercado quien determine la tasa de cambio o el gobierno la impondrá arbitrariamente?
Hay un lado positivo que merece mención. Para Hileman, esta moneda digital podría servir como herramienta para reducir el lavado de dinero y la evasión fiscal, porque todas las transacciones quedarían registradas. Eso sí, el profesor Lam cree que ese riesgo es bajo simplemente porque nadie confiará lo suficiente en la moneda como para usarla en actividades ilícitas de alto valor.
En conclusión, Ecuador está en una encrucijada. El experimento podría abrir las puertas a una inclusión financiera real para millones de personas sin cuenta bancaria. Pero también podría convertirse en la puerta trasera que use el gobierno para crear dinero sin límite, algo que históricamente ha terminado mal para los ahorros de la gente común.
Fuente original: BBC Mundo - Economía
