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Drones rusos: la nueva arma que convirtió a Ucrania en un campo de cacería para civiles

Fuente: France 24 - Europa
Drones rusos: la nueva arma que convirtió a Ucrania en un campo de cacería para civiles
Imagen: France 24 - Europa Ver articulo original

Cuatro años después de la invasión rusa, los drones se han transformado en la principal amenaza para los civiles ucranianos. Pequeños drones FPV y aparatos de largo alcance tipo Shahed matan indiscriminadamente en ciudades como Jersón, donde niños aprenden a reconocer el sonido mortal. En 2025, al menos 577 civiles murieron por ataques con drones de corto alcance, mientras que la ONU calificó estos ataques como crímenes de guerra.

Cuando uno viaja a Ucrania en estos días, es inevitable preguntarse qué ha pasado con el concepto tradicional de guerra. Cuatro años después de que Rusia invadió el país, el campo de batalla se ha transformado de formas que los libros militares clásicos nunca imaginaron. Los drones no son el futuro de la guerra: ya son el presente, y están cambiando radicalmente cómo mueren las personas en Ucrania.

En ciudades como Jersón, ubicada en el sur a orillas del río Dniéper, los civiles viven bajo lo que podría describirse como un asedio tecnológico. Las tropas rusas utilizan pequeños drones conocidos como FPV (vista en primera persona) para atacar a cualquiera que se mueva: peatones caminando por las calles, conductores en sus autos, ciclistas. Lo aterrador es la precisión. Estos dispositivos permiten a los operadores ver en tiempo real, como si miraran a través de cámaras de vigilancia, exactamente dónde golpearán antes del impacto. Alla, una habitante que colabora con investigadores de medios internacionales, describe cómo el miedo se ha vuelto parte del aire que respiran: "Todos aquí hemos escuchado el sonido de un dron o lo hemos visto. Incluso los niños más pequeños, al percibir el zumbido característico, señalan al cielo y gritan: ¡Dron! ¡Dron!". En las zonas más peligrosas, la recomendación es conducir con las ventanillas abiertas; si las cierras, no puedes escuchar la advertencia del zumbido que precede el ataque. Cuando lo oyes, tienes apenas tres segundos para buscar refugio.

El terror no se limita a las ciudades. En las zonas rurales, agricultores reportan que sus cultivos son incendiados deliberadamente por estos drones. Un granjero local describe lo que enfrenta: "Es una batalla diaria. ¿Ataques? Los presencio constantemente. Este año ha sido especialmente brutal; la frecuencia no tiene precedentes. Muchos incendios que devoran nuestras cosechas son provocados por estos dispositivos. Un dron desciende sobre el sembradío y el trigo se inflama en cuestión de segundos". A diferencia de los misiles, estos ataques no tienen sirenas de alerta, así que no hay tiempo para escapar.

Las cifras de la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania pintan un cuadro sombrío: al menos 577 civiles murieron por ataques con drones de corto alcance durante 2025, con más de 3,000 heridos. El 95% de estas víctimas estaban en territorios bajo control ucraniano. La Comisión de Investigación de la ONU fue clara en sus conclusiones: estos ataques sistemáticos contra civiles constituyen crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

Pero los drones pequeños son solo parte de la pesadilla. Rusia también utiliza los Shahed, máquinas más grandes y potentes diseñadas específicamente para sembrar pánico psicológico. Son más baratos que los misiles convencionales, así que los lanzan en enjambres nocturnos. Maryna Averina, portavoz del Servicio Estatal de Emergencias en Odessa, explica cómo funciona el terror: "La pesadilla comienza al anochecer. Las sirenas generalmente se activan entre las 8 y 9 de la noche, anunciando el inicio de los bombardeos. Sin embargo, nuestras estadísticas demuestran que el momento crítico ocurre entre las 2 y 4 de la madrugada, cuando buscan sorprender a las personas en su sueño más profundo".

Con el espacio aéreo cerrado desde 2022, el sistema ferroviario se ha convertido en la arteria vital de Ucrania, pero también en un blanco prioritario. El 27 de enero de 2026, tres drones Shahed atacaron un tren de pasajeros en la región de Járkov. Anatoly Tymotsko, maquinista del convoy, recuerda el ataque con escalofriante claridad: "Lo recuerdo vívidamente. Tuvimos que accionar el freno de emergencia cuando un dron impactó directamente frente a la locomotora. Al salir al vestíbulo, percibí un rugido similar al de una motocicleta pequeña: el sonido inconfundible del Shahed. Observé cómo uno se acercaba por la parte posterior del tren; venía directamente hacia nosotros, nos estaba cazando". Seis personas murieron en ese ataque.

El año 2025 se consolidó como el más mortífero para los civiles ucranianos desde que comenzó la invasión a gran escala en febrero de 2022. La ONU registró un total de 684 civiles fallecidos y más de 4,000 heridos por armas de largo alcance, incluyendo misiles y drones. Para millones de ucranianos, la guerra ya no es algo distante: es el zumbido en el cielo nocturno, el sonido que despierta a los niños, la razón por la que abres las ventanas del auto incluso en invierno. La tecnología ha hecho la guerra más accesible, más barata y, sobre todo, más cercana a los hogares comunes.

Fuente original: France 24 - Europa

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