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Dos visiones opuestas de seguridad: De la Espriella versus Cepeda en la segunda vuelta

Fuente: El Colombiano - Colombia
Dos visiones opuestas de seguridad: De la Espriella versus Cepeda en la segunda vuelta
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Los candidatos De la Espriella y Cepeda presentan planes de seguridad radicalmente diferentes: el primero propone una ofensiva militar frontal contra el crimen; el segundo busca profundizar la Paz Total con enfoque en lo social. Ambos planes están plagados de promesas sin detalles sobre cómo financiarlas ni ejecutarlas. Expertos señalan que los dos carecen de diagnósticos precisos y visualización concreta de resultados medibles.

En esta segunda vuelta presidencial, los candidatos no solo compiten por votos sino que ofrecen formas completamente distintas de entender y resolver la crisis de seguridad que atraviesa Colombia. Para Abelardo De la Espriella, el país vive un desastre en orden público que requiere un giro radical. Para Iván Cepeda, la salida es continuar y profundizar lo que ha hecho el presidente Gustavo Petro. El punto de quiebre entre ambos es la política de Paz Total, ese proyecto que negoció con grupos armados ilegales pero que según muchos analistas no ha logrado detener la violencia.

La firma especializada en análisis político EL COLOMBIANO revisó a fondo los programas de seguridad de los dos aspirantes: El Milagro de la Seguridad para De la Espriella, y Seguridad Humana Integral para Cepeda. Lo que encontraron es que ambos planes están llenos de promesas grandes pero vacías de detalles. Abundan frases como "habrá presencia permanente de la Fuerza Pública" o "reduciremos de manera efectiva la extorsión", pero sin explicar cómo, con cuántos recursos ni en cuánto tiempo. El problema es más grave: ninguno de los dos candidatos explica de dónde sacará el dinero para financiar planes tan ambiciosos. Santiago Tobón, director de Valor Público de la Universidad Eafit, lo resume bien: "Las dos propuestas nombran problemas reales de seguridad. Rara vez precisan el instrumento que los resolvería ni el resultado que se podría medir. Ese vacío de diseño es el rasgo que ambas comparten".

La diferencia más evidente está en cómo cada uno quiere enfrentar el narcotráfico. De la Espriella plantea una guerra abierta: fumigación aérea, destrucción de laboratorios, extradición de cabecillas, creación de diez megacentros de rehabilitación. Cepeda, en cambio, rechaza esa guerra tradicional. Quiere cambiar el enfoque hacia la salud pública, regular el cannabis y promover un debate internacional para transformar las políticas sobre drogas. Para él, la guerra contra los narcóticos ha fracasado.

En cuanto a recuperación territorial, De la Espriella apuesta por operaciones militares masivas, más policías, comandos especiales y ciberdefensa. Cepeda cree que no solo debe haber militares, sino inversión en programas sociales y la implementación de lo que quedó en el Acuerdo Final de 2016 con las antiguas Farc, instrumento en el que participó como facilitador.

Expertos cuestionan seriamente ambos enfoques. Andrés Preciado, investigador de la Fundación Ideas para la Paz, advierte que los dos candidatos ignoran un problema de fondo: "Tenemos una situación de precariedad en el sector de seguridad y defensa que ya no podemos ocultar: se está volviendo obsoleto, descoordinado, no tenemos el recurso suficiente, la crisis fiscal del Estado implica que no vamos a tener de dónde sacar plata para el sector". Eso significa que varias de las promesas que ambos hacen simplemente no podrían ejecutarse.

El plan de De la Espriella tiene virtudes, reconoce Tobón. El Bloque de Búsqueda contra la extorsión podría funcionar si persigue a quienes coordinan el cobro ilegal. La apuesta por drones e inteligencia técnica sí llena un vacío real de las Fuerzas Armadas. Pero concentrar todo en operativos militares tiene un problema histórico: el Plan Colombia invirtió miles de millones de dólares durante más de una década y nunca consolidó la presencia del Estado. Una versión comprimida a noventa días o cuatro años "no es viable en la práctica", dice el experto.

El programa de Cepeda repite las consignas que ya gastó Petro. Tobón es tajante: "La Seguridad Humana y la Paz Total operaron entre 2022 y 2026 y la extorsión aumentó, la mayoría de las denuncias no avanzó en la justicia y los grupos armados ganaron presencia territorial. El desplazamiento y el confinamiento de comunidades crecieron, y el CICR calificó a 2025 como el peor año humanitario de la década en Colombia". Además, el plan de Cepeda ignora actores claves: el Clan del Golfo, el ELN, las disidencias de Farc y estructuras urbanas nunca firmaron el Acuerdo de 2016. Al convertir ese Acuerdo en el eje de seguridad para 2026, quedan sin respuesta los que hoy generan la mayor parte de la violencia letal.

En temas menores, los candidatos coinciden. Ambos quieren crear nuevas entidades anticorrupción. De la Espriella propone un Bloque de Búsqueda contra la Corrupción. Cepeda, una entidad independiente con inteligencia artificial para detectar irregularidades en contratos. Son ideas parecidas que muestran que la corrupción preocupa a los dos, pero los detalles de cómo operarían siguen siendo un misterio.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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