Dos años sin Omar Geles: el legado del compositor que marcó el vallenato colombiano
Este 21 de mayo se recuerdan dos años de la muerte de Omar Geles, uno de los compositores más importantes del vallenato. El acordeonero falleció a los 57 años por un paro cardíaco mientras jugaba tenis en Valledupar. Sus canciones, interpretadas por grandes figuras del género, siguen siendo parte de la memoria musical del país y han trascendido generaciones.
Hoy 21 de mayo marca dos años sin uno de los pilares del vallenato colombiano. Omar Geles, compositor, acordeonero y fundador de Los Diablitos, dejó un vacío en la música nacional que todavía se siente. Su muerte inesperada en 2024, a los 57 años, ocurrió mientras practicaba tenis en el Club Campestre de Valledupar, víctima de un paro cardíaco que sorprendió al país entero.
Omar Antonio Geles Suárez no fue solo un intérprete más. Se convirtió en una de esas figuras que trascienden su época, un referente del vallenato contemporáneo cuya capacidad para componer canciones lo posicionó como uno de los grandes nombres del género. A lo largo de su carrera escribió centenares de temas que fueron grabados por los más grandes exponentes del folclor: Poncho Zuleta, Diomedes Díaz, Jorge Celedón, Silvestre Dangond y muchos otros llevaron sus historias a millones de oídos.
Canciones como Los caminos de la vida, Tarde lo conocí, Cuatro rosas, No te vayas y Me tiraste al mar se convirtieron en clásicos instantáneos. Esas composiciones siguen siendo parte de la memoria colectiva de generaciones enteras en Colombia y más allá de nuestras fronteras. No son solo canciones; son momentos vividos, amores recordados y historias que toca el alma.
Hoy, a dos años de su partida, familiares, amigos y colegas lo recuerdan como el hombre alegre y creativo que fue. Omar Geles dedicó su vida entera a engrandecer el vallenato, y esa dedicación quedó plasmada en cada nota, en cada verso. Su legado sigue vigente porque la música no muere cuando el artista se va; permanece, resuena en nuevas generaciones y se convierte en símbolo eterno de quiénes somos como país.
Fuente original: El País Vallenato
