Don Diego: el río donde la aventura se encuentra con la naturaleza virgen

El río Don Diego, ubicado a hora y media de Santa Marta, es uno de los destinos de ecoturismo más atractivos de la región. Los visitantes pueden disfrutar del tubbing (descenso en flotador hasta el mar), avistamiento de fauna como monos aulladores e iguanas, y visitar vestigios arqueológicos Tayrona cercanos. El paseo completo cuesta alrededor de $40.000 pesos por actividades y la zona ofrece restaurantes con comidas típicas desde $15.000 pesos.
A hora y media de Santa Marta, sobre la vía a La Guajira, existe un tesoro natural que combina aventura, fauna salvaje y arqueología: el río Don Diego. Este balneario turístico se ha convertido en uno de los principales atractivos para quienes buscan escapar del ruido citadino y conectar con la naturaleza en su estado más puro.
Lo que hace especial a Don Diego es una actividad que llaman tubbing: deslizarse en un flotador por el río hasta llegar directamente al Mar Caribe. Durante los tres o cuatro horas que dura el recorrido, es posible observar una biodiversidad que pocos lugares en Colombia ofrecen. Monos aulladores, iguanas, garzas, babillas, aves de colores imposibles y mariposas acompañan el viaje. Todo mientras se siente el agua fresca bajando desde la Sierra Nevada.
Una particularidad fascinante es el encuentro de dos aguas: el río Don Diego que desciende helado de la Sierra Nevada se encuentra con el río Don Dieguito que baja templado de la montaña. Es un fenómeno visual que vale la pena experimentar desde la perspectiva del flotador. Si prefiere más control, también puede hacer el recorrido en kayak hasta la desembocadura en el Caribe.
Para los que quieren complementar la experiencia, a 40 minutos caminando existe Tayronaka, una zona arqueológica con vestigios del asentamiento Tayrona. Allí se conservan terrazas indígenas y un museo con objetos de gran valor histórico. Es una oportunidad para entender la historia de quienes habitaban estas tierras hace siglos.
Logísticamente es sencillo llegar. Desde el mercado de Santa Marta salen buses con rumbo a Palomino. El pasaje cuesta entre $9.000 y $12.000 pesos y debe pedirle al conductor que lo deje en el puente del río Don Diego. Una vez allí, el servicio de kayak o flotador cuesta aproximadamente $40.000 pesos y se contrata directamente en el balneario.
La gastronomía local complementa la experiencia. A la orilla del río funcionan restaurantes con almuerzos desde $15.000 pesos que ofrecen el menú típico de la región: pescado fresco, sancocho y asados preparados con los ingredientes locales. Si decide quedarse más tiempo, hay carpas disponibles para alquilar.
Una recomendación importante: use chaleco salvavidas en todo momento, bien sea en las lanchas, flotadores o kayaks. Don Diego no es solo un destino para turistas de aventura extrema, sino un plan familiar completo donde descanso, adrenalina y educación ambiental convergen en un mismo lugar.
Fuente original: Periódico La Guajira
