Docentes de Paraíso de Colores: cuando la pasión por enseñar trasciende las paredes del aula
En la institución Paraíso de Colores del sector Miranda, los maestros van más allá de transmitir conocimiento: inspiran a sus estudiantes a soñar en grande. Su dedicación ha permitido que niños que nunca han salido del país desarrollen proyectos ambiciosos como viajes educativos a Grecia, Italia y hasta la Nasa. Para estos docentes, la educación es un acto de amor que alimenta el espíritu tanto de quien enseña como de quien aprende.
En las aulas de Paraíso de Colores, ubicada en el sector Miranda, la labor docente se vive como una vocación que va mucho más allá de transmitir contenidos. Para los maestros de esta institución, llegar cada día al salón de clase es una forma de encender la imaginación y la esperanza en sus estudiantes, independientemente de las dificultades que enfrenten.
Marcela Gómez, una de las docentes, lo expresa con claridad: "Estar en un aula de clase es alimentar el espíritu a mí me apasiona y me encanta esto independiente de los horarios de los exhaustos que eso pueda llegar, pero es algo que alimenta el alma". Para Santiago Barrientos, otro maestro de la institución, la docencia es una forma de retribuir lo que ha recibido. "Desde pequeño estado rodeado de docentes mi madrina es docente y he contado con profes maravillosos toda la vida entonces también es una manera de devolverle al mundo lo que he recibido", comenta.
Esa pasión contagiosa ha dejado su huella en los estudiantes. Cuando los niños terminaron de leer la Ilíada, uno de ellos planteó una pregunta transformadora: ¿por qué no salir de los libros y conocer la realidad? De ahí nació "Tras el sueño de los dioses", un proyecto ambicioso para explorar Grecia a través de la literatura que este octubre pasará del papel a la acción. Barrientos cree firmemente en esto: "Porque yo creo que debemos dejar el sesgo de que las clases y el aprendizaje es lo que se vive en el salón yo creo que las experiencias vivenciales. También tienen Mucho peso en el ámbito educativo y creo que este proyecto es la muestra de qué límite es el cielo".
Lo extraordinario es que muchos de estos estudiantes nunca han salido de Colombia, nunca han visto el mar. Sin embargo, gracias al apoyo y la inspiración de sus maestros, han materializado sueños que parecían imposibles: proyectos sobre la Nasa, viajes educativos a Italia y ahora esta aventura hacia Grecia. Celeste Vélez, una de las estudiantes, reconoce el impacto del trabajo docente: "Me han inspirado mucho principalmente el profe Santiago en este tema Ya que él fue Por así decirlo el que empezó a que se encendiera nuestra chispa en el corazón de la idea de Grecia".
La dedicación de estos maestros demuestra que la educación transformadora no se queda en teoría. Sus historias viajan más allá de las paredes del colegio, inspirando a decenas de estudiantes a construir caminos hacia un futuro mejor. En Paraíso de Colores han entendido que cuando un docente cree en sus estudiantes, el cielo deja de ser el límite.
Fuente original: Telemedellín
