Después de 14 años de lucha, 64 familias campesinas reciben tierras en Valledupar

La Agencia Nacional de Tierras entregó el predio La Alquería, de 466 hectáreas en Valledupar, a 64 familias campesinas que durante más de una década reclamaban acceso a la tierra. La finca, que estuvo en poder de un paramilitar condenado, ahora será usada para proyectos agrícolas que garanticen el sustento de estas comunidades rurales en una zona de alta productividad agrícola.
Después de más de catorce años de resistencia y organización, 64 familias campesinas del corregimiento de Aguas Blancas en Valledupar finalmente recibieron las llaves de La Alquería. La Agencia Nacional de Tierras entregó este predio de 466 hectáreas a comunidades que históricamente han clamado por acceso a la tierra para desarrollar proyectos agrícolas que aseguren el sustento de sus familias.
Durante varios años, esta finca estuvo en manos de Hugges Rodríguez, alias "Comandante Barbie", un paramilitar condenado que la explotaba ilegalmente. Aunque la Sociedad de Activos Especiales había asumido su administración, los familiares del procesado continuaban sacándole provecho. La recuperación de La Alquería hace parte de los esfuerzos institucionales para devolver bienes ligados al conflicto armado a procesos de reparación en territorios rurales golpeados por la violencia.
Salvador Lara Hernández, integrante de la Asociación de Campesinos y Comunidades sin Tierra del Cesar, expresó la dimensión de lo que significa esta entrega para la región. "Recibir esta finca significa esperanza, alimento y futuro para nuestras familias. Hoy sentimos que nuestros sueños y esfuerzos finalmente se convierten en realidad", manifestó el líder campesino.
La diligencia de recuperación se realizó bajo la dirección de Juan Felipe Harman, director de la ANT, apenas diez días antes de hacer oficial la entrega a las familias beneficiarias. Durante el acto, Mildreth Suárez Díaz, asesora de la Dirección General de la ANT, enfatizó el valor de estas acciones para la reforma agraria en el país. "La histórica lucha del campesinado cobra sentido cuando logramos devolverles la dignidad a través del acceso a la tierra. Estas hectáreas estarán ahora en manos de familias campesinas que las pondrán a producir alimentos y oportunidades, no solo para su sustento, sino también para contribuir a la seguridad alimentaria del país", afirmó.
Para los campesinos de Aguas Blancas, esta tierra representa mucho más que un lote productivo. Es el reconocimiento de su derecho a trabajar en territorios que durante años les fueron negados, y la posibilidad concreta de tejer un futuro diferente para sus hijos en el campo.
Fuente original: Diario del Cesar

