Desmantelan red de sicarios en Medellín que llevaba un archivador con "currículos" de sus víctimas

La Policía allanó una casa en el barrio Kennedy de Medellín el 11 de febrero y capturó a nueve integrantes de una banda que operaba como una "oficina premium" de sicariato. En el lugar encontraron un archivador con fichas que sistematizaban información de víctimas potenciales, mayormente extranjeros residentes en Estados Unidos, con sus datos personales y presuntos precios en moneda codificada. Los detenidos fueron presentados ante un juez y permanecen en custodia mientras la Fiscalía investiga si integran una red criminal más grande que responde a alguien conocido como "el Viejo".
Un aviso telefónico urgente activó los operativos que terminaron desmantelando lo que las autoridades locales han llamado una "oficina premium" de sicarios. "Si ustedes no entran a esa casa ya, van a matar a otro mexicano. Si no entran, mañana hay un muerto en Medellín, porque ya mandaron el pago por bitcoin", alertó el informante sobre una vivienda en el barrio Kennedy, entre Robledo y Doce de Octubre. Los investigadores ya llevaban tres días monitoreando el lugar, donde según la denuncia se planeaban homicidios y se llevaban a cabo rituales de santería con sacrificios de animales.
El 11 de febrero al mediodía, los comandos entraron a la casa justo cuando sus ocupantes estaban en una videollamada con el intermediario de un cliente que los había contratado para matar a un mexicano. Lo que encontraron dentro fue desconcertante: una vivienda de apenas 65 metros cuadrados sin camas ni muebles, apenas una mesa con seis sillas en el patio. En una habitación había dos altares con figuras de santos católicos y símbolos de brujería como la santa muerte y Jesús Malverde, el bandolero venerado por narcotraficantes mexicanos. Entre los nueve detenidos, ocho armas de fuego, 29 celulares, computadores y tablets, lo que revelaba una operación sofisticada. Pero lo que realmente impactó a los policías fue un archivador antiguo que guardaba documentos insólitos: fichas similares a currículos de empleado.
Estos papeles estaban titulados "ficha personal" e incluían datos como nombre, fecha de nacimiento, nacionalidad, teléfono, trabajo y correo electrónico. El formato parecía copiado de requisitos para inmigración a Estados Unidos, con casillas como "tiempo USA" y "estado". Lo perturbador era que también registraban información de las parejas de las víctimas potenciales, incluyendo cuánto tiempo llevaban casadas y si tenían hijos. Pero la sección más escalofriante era la de "valor", donde aparecían números de tres dígitos como 282, 323 y 378. Según fuentes de la investigación, esos números codificados representaban el precio por cobrar por cada asesinato. Se especula que podrían ser valores en bitcoin, aunque los investigadores aún trabajan en descifrar exactamente qué significan esas cifras.
Las fichas halladas contenían información sobre mexicanos residentes en ciudades estadounidenses como Las Vegas, Nueva York, California y Utah. El informante también mencionó que en la lista había albaneses, canadienses y estadounidenses. Algunos de estos crímenes ya podrían estar documentados: por ejemplo, el colombocanadiense Jonathan Acevedo García fue acribillado en El Poblado el 31 de enero de 2025, y el 5 de octubre fue asesinado Artur Tushi, un albanés, también en El Poblado. Algunas fichas estaban marcadas con fechas de 2019, lo que sugiere que esta célula criminal habría estado operando desde hace años.
En el computador y las tablets incautadas aparecieron inventarios de nómina y videos inquietantes donde se veían sacrificios de animales y personas vendadas bajo intimidación, como si estuvieran secuestradas. Preguntas clave sobre quiénes aparecen en esos registros y cuándo ocurrieron esos hechos quedan pendientes de que la Fiscalía las responda. El análisis forense completo de toda la evidencia podría tomar más de seis meses.
Los capturados fueron Arley Olvany David David, supuesto coordinador de la célula, y su esposa Laura Yecenia Hoyos Pérez, de 31 años, quien aparentemente manejaba el archivador como secretaria. Con ellos fueron aprehendidos Jhon Sánchez Granada, Santiago Vera Gaviria, Tomás Molina Zapata, Jonathan Laverde Piedrahíta, Nelson Lopera Henao, Mateo Botero Atehortúa y Jéferson Mira Alzate. Sus edades oscilan entre 21 y 39 años, tres de ellos tienen viajes registrados a República Dominicana, México y Chile, y solo dos contaban con antecedentes por receptación y porte ilegal de armas. Los celulares decomisados fueron comprados en el exterior, lo que dificulta interceptarlos y evidencia conexiones internacionales de la red.
En la audiencia de control de garantías, todos se declararon inocentes por el delito de porte ilegal de armas y fueron enviados a prisión. Lo que mantiene en alerta a los investigadores es que parecen ser parte de una estructura más grande, pues al parecer responden a alguien llamado "el Viejo". Antes de ser retirado de la sala, el presunto cabecilla Arley David les lanzó a los detenidos una promesa que suena como amenaza velada: "Tranquilos, que yo los saco a todos de esto".
Fuente original: El Colombiano - Colombia


