Del sueño de una madre al hogar de los viajeros: la historia del Hotel Boutique Marboré en Santa Marta

El Hotel Boutique Marboré nació en 2019 como un proyecto familiar entre Luis Manuel García González y su madre Cecilia González Pimienta, quienes dejaron sus negocios en Bogotá para emprender en el turismo samario. La construcción enfrentó robos, retrasos y sobrecostos, pero la familia perseveró. Tras el fallecimiento de Cecilia en 2022 y el cierre temporal por pandemia, Luis Manuel continúa honrando su legado manteniendo vivo este refugio de diez habitaciones ubicado en el Centro Histórico.
En Santa Marta existe un hotel que es mucho más que cuartos y servicios. El Hotel Boutique Marboré es la materialización del sueño de una madre y su hijo, dos personas que apostaron por dejar atrás sus negocios en Bogotá para construir algo propio en la ciudad caribeña.
Luis Manuel García González recuerda bien ese momento crucial. Cuando el panorama laboral se complicó, decidió conversar con su madre Cecilia González Pimienta sobre emprender juntos. Ambos conocían el sector turístico y sentían que Santa Marta ofrecía la oportunidad que estaban buscando. "Mi mamá ya tenía experiencia en turismo y cuando vimos que las cosas no estaban fáciles decidimos emprender juntos. Lo que empezó como una conversación terminó convirtiéndose en este sueño familiar", recuerda Luis Manuel.
En 2015 vendieron su empresa bogotana y se sumergieron de lleno en el proyecto. Cecilia compró un lote y una vivienda para transformarlos en un hotel que no solo brindara hospedaje, sino una experiencia cercana y humana. Los planos llegaron en 2016 y la construcción comenzó un año después, pero el camino no fue sencillo. Durante la obra, la familia sufrió un robo de cerca de 100 millones de pesos. Luego vinieron retrasos de contratistas, incumplimientos y sobrecostos que los obligaron a trabajar con recursos limitados. "Hubo momentos en los que nos tocó trabajar a media máquina porque no teníamos los recursos, pero nunca pensamos en abandonar", cuenta Luis Manuel.
Contra toda adversidad, en 2019 lograron abrir las puertas de un hotel con diez habitaciones diseñadas para diferentes viajeros, desde espacios familiares hasta cuartos para parejas con jacuzzi y terraza privada. Los primeros meses fueron alentadores, pero entonces llegó la pandemia y, como miles de establecimientos en Colombia, tuvieron que cerrar temporalmente. Cuando parecía que finalmente podrían disfrutar el fruto del esfuerzo, la vida les presentó su prueba más dura: en 2022 falleció Cecilia González Pimienta.
"La partida de mi mamá fue el momento más difícil de toda esta historia. Ella no solo era mi madre, era mi compañera en este sueño", expresa Luis Manuel. Muchos pensaron que venderían el hotel, pero él decidió seguir adelante para honrar el legado que ella dejó. Hoy, mantener las puertas abiertas de Marboré significa mantener vivo su recuerdo.
El corazón del hotel late en la gente que lo mantiene en funcionamiento. Las camareras, el personal de mantenimiento y quienes reciben a los visitantes forman parte fundamental de esta historia. "Siempre he dicho que ellos no son solo empleados. Han estado con nosotros en los momentos buenos y difíciles y son parte de esta historia", destaca Luis Manuel. Lo que diferencia a Marboré es justamente eso: la atención personalizada y la limpieza meticulosa que hacen que los huéspedes se sientan acompañados, no solo alojados.
Ubicado a pocas cuadras del Centro Histórico, a la calle 21 #3-96, el hotel ofrece una ubicación privilegiada para recorrer Santa Marta. Su terraza permite eventos y reuniones, y cada rincón parece diseñado pensando en quien lo visita. "Nuestro objetivo es que las personas no se sientan en un hotel cualquiera, sino que se sientan acompañadas y bien atendidas", explica Luis Manuel. Quienes buscan conocer más pueden contactar a través de Instagram @hotelboutiquemarbore o por WhatsApp al (+57) 300 560 6643.
El nombre del hotel también guarda historia. Proviene de una formación montañosa en los Pirineos entre Francia y España, y su logo hace referencia a la Sierra Nevada de Santa Marta. Dos paisajes unidos simbólicamente, así como una madre y su hijo quedaron unidos por siempre en este proyecto que hoy sigue recibiendo viajeros con el calor de quienes construyeron algo con amor.
Fuente original: Santa Marta Al Día

