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Del mesero al escenario: cómo Ryan Castro construyó su sueño en Curazao

Fuente: Telemedellín

Ryan Castro llegó a Curazao a los 20 años buscando grabar sus primeras canciones. Trabajó como mesero, conductor y en seguridad mientras escribía temas en silencio. Sus antiguos colegas recuerdan su humildad y dedican, y él sigue visitando el restaurante donde trabajó cada vez que regresa a la isla.

La historia de Ryan Castro es la de un joven que decidió dejar todo a un lado para perseguir un sueño. Su madre había llegado a Curazao años atrás cuando él era apenas un niño, buscando ofrecerle un futuro mejor. Cuando cumplió 20 años, Ryan tomó la misma decisión: empacó sus cosas y se fue a la isla a trabajar y ahorrar dinero para grabar sus primeras canciones.

Luz Estella Sossa, la madre del artista, recuerda esos días con admiración. "Hizo de todo, trabajó en todo lo que pudo económicamente y estuvo con nosotros en la casa, mis dos hijos y mi esposo. Todos los días su sueño era crecer y salir adelante", cuenta la matriarca de la familia. Mientras tanto, Ryan se repartía entre diferentes empleos: era mesero, conductor, trabajaba en seguridad. Cualquier cosa que le permitiera juntar dinero y tener tiempo para escribir sus canciones.

Lo fascinante de la historia es que esos trabajos no eran un obstáculo, sino parte del mismo camino. Mientras cumplía sus turnos, Ryan iba construyendo en silencio el repertorio que eventualmente lo llevaría a ser quien es hoy. Sus compañeros de trabajo lo recuerdan con cariño. Liliana Pérez, cocinera del restaurante Perla del Mar donde Ryan fue mesero, relata: "Fue una experiencia muy bonita, es una persona humilde todavía, a pesar de la fama que tiene, él siempre que viene a Curazao viene a recordar viejos tiempos. Que Dios me lo bendiga y lo esperamos pronto aquí en Curazao, él sabe que Perla es su casa".

Luisa Fernanda, otra trabajadora del mismo restaurante, no puede ocultar su orgullo. "Verlo del otro lado de la pantalla nos enorgullece bastante. Es una satisfacción poder decir que él trabajó con nosotros, que lo conocimos desde sus inicios. Muchos éxitos y bendiciones, se merece todo lo que le está pasando en este momento, es todo por lo que él soñó", afirma.

Lo que más define el carácter de Ryan es que no ha olvidado de dónde viene. Cada vez que regresa a Curazao, ejecuta el mismo ritual: pide su pargo rojo (un plato tradicional de la isla) y saluda a sus antiguos compañeros con la misma humildad que tenía cuando limpiaba mesas. Para él, el éxito nunca ha significado desconectarse de su historia, sino todo lo contrario: mantenerla viva como recordatorio de quién era y de dónde salió.

Fuente original: Telemedellín

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