Del ladrillo digital de 1994 al iPhone 4: cuando el IBM Simon fue el futuro
Hace exactamente 20 años, en agosto de 1994, salió el IBM Simon Personal Communicator, el primer teléfono celular que hacía mucho más que llamadas: tenía calendario, notas, correo electrónico y mensajería. Aunque pesaba 500 gramos y apenas se vendieron 50.000 unidades en Estados Unidos, su diseño era sorprendentemente moderno. Sin embargo, su batería duraba apenas una hora y costaba casi 900 dólares, lo que lo sacó del mercado rápidamente.
Cuando pensamos en teléfonos inteligentes solemos creer que son un invento reciente, pero hace dos décadas ya existía un dispositivo que hacía mucho más que recibir llamadas. En agosto de 1994 llegó a las tiendas estadounidenses el IBM Simon Personal Communicator, un aparato que combinaba funciones de celular con capacidades de computadora portátil, aunque nadie lo llamara todavía "teléfono inteligente".
Charlotte Connelly, curadora del Museo de Ciencia de Londres, explica que el Simon "tenía un calendario, una función para tomar notas, mandar e-mails y mensajes, todo esto combinado con un teléfono celular". El museo pronto incluirá un modelo original en su nueva galería sobre la Era de la Información, reconociendo así la importancia de este aparato pionero que también podía conectarse a un fax.
Visualmente, el Simon se parece mucho más a lo que conocemos hoy de lo que uno podría imaginar. Tenía pantalla LCD y llegaba con stylus o lápiz digital para interactuar, bastante similar al iPhone 4. La diferencia de ancho entre ambos es apenas de 5 milímetros. Lo que cambia radicalmente es la potencia: mientras el Simon tenía apenas 1 megabyte de memoria, el iPhone 4 ofrecía 16 o 32 gigabytes. Una diferencia abismal para una distancia de dos décadas.
El problema para el IBM Simon no fue la tecnología sino la realidad del mercado de los años 90. Con 500 gramos de peso, no cabía cómodamente en el bolsillo de nadie, y su precio de 899 dólares lo hacía inaccesible para la mayoría. Peor aún, la batería duraba apenas una hora, lo que lo hacía poco práctico para el trabajo diario. Además, en aquella época no existía conexión portátil a internet. "No tuvo mucho éxito", resume Connelly.
A pesar de sus limitaciones, el dispositivo encontró un nicho entre empresarios que querían un teléfono portátil que también funcionara como mini computadora. Solo se vendieron alrededor de 50.000 ejemplares en Estados Unidos, y dos años después desapareció del mercado. Pero su legado fue importante: probó que existía demanda por dispositivos móviles que hicieran más que llamadas, sembrando la semilla para lo que vendría después.
Fuente original: BBC Mundo - Tecnología
