Del juego a la millonada: cuánto ganan los streamers en Colombia
El streaming se consolidó como un negocio digital lucrativo que va más allá de los videojuegos. Creadores colombianos como Westcol y Mr. Stiven generan ingresos mensuales significativos a través de suscripciones, donaciones y patrocinios. Un streamer promedio puede ganar entre 800 y 1200 dólares mensuales, según expertos del sector.
Lo que comenzó como transmisiones de videojuegos se transformó en un fenómeno económico que genera millones de dólares en todo el mundo. Hoy el streaming es mucho más que eso: combina entretenimiento en vivo, publicidad, productos de marcas y comunidades que interactúan en tiempo real. Y para muchos colombianos, se convirtió en una forma legítima de ganarse la vida.
César Cera, quien trabaja en la gestión de creadores de contenido, explicó la razón del explosivo crecimiento. "Muchas personas se fueron a las plataformas como Twitch, Kick y YouTube, y empezaron a encontrar cierto nivel de afinidad con las personas que transmitían y esa es una de las razones principales", señaló. Esa conexión genuina entre creador y audiencia es lo que hace que la gente siga volviendo a ver sus transmisiones.
En Colombia, figuras como Westcol y Mr. Stiven demostraron que aquí también se pueden hacer números importantes. Ellos monetizan a través de múltiples canales: las suscripciones mensuales de sus seguidores, las donaciones directas durante las transmisiones y los acuerdos publicitarios con empresas. El resultado son ganancias que sorprenden a quienes todavía piensan que esto es solo un pasatiempo.
¿Cuánto es realista ganar? Según Cera, todo depende del tiempo que dediques a transmitir. "Va a depender obviamente de la media del tiempo que demores transmitiendo, pero podríamos decir que un promedio mensual serían entre $800 y $1200 dólares", precisó. Claro, eso es el promedio; los grandes streamers ganan considerablemente más.
Pero más allá de los números, el streaming está redefiniendo cómo nos comunicamos en internet. Los creadores se convirtieron en influyentes capaces de atraer audiencias masivas y abrir puertas en la economía digital que antes no existían. Para muchos jóvenes colombianos, el micrófono y la cámara son hoy herramientas de trabajo tan legítimas como un escritorio de oficina.
Fuente original: Telemedellín


