Defensoría acompaña a víctimas de acoso: "Las mujeres denuncian cuando pueden, no cuando quieren"

La defensora del Pueblo, Iris Marín, señaló que el acoso sexual es una violencia estructural que atraviesa medios, instituciones y espacios de poder en Colombia. Hizo un llamado a entender que las víctimas denuncian cuando encuentran condiciones de seguridad, no por capricho, y advirtió que cuestionar por qué no hablaron antes es una forma de deslegitimar a las afectadas. La Defensoría reforzó su mecanismo de acompañamiento especializado para víctimas de acoso en contextos de poder.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, fue clara esta semana al hablar de la ola de denuncias que ha golpeado a medios de comunicación e instituciones del país. Su mensaje fue contundente: "El acoso sexual no es un hecho aislado; es una violencia estructural". Y no lo dijo al aire: lo dijo mirando de frente los casos que en estos días han sacudido a Caracol Televisión, RTVC y otros espacios de poder, donde figuras públicas han sido señaladas.
Lo importante de lo que planteó Marín es que pidió ver estos casos no como excepciones raras, sino como parte de una realidad más grande. El acoso no es un problema solo de los medios. Está en las altas cortes, en las universidades, en las empresas, en los transportes públicos, en los colegios. Y según ella, lo que ha permitido que esto siga pasando es el silencio, la normalización y sobre todo el miedo. "El silencio protegió durante años a quienes estaban en posiciones de poder", advirtió.
En su pronunciamiento, Marín trajo a colación casos concretos. Recordó cómo decenas de mujeres periodistas respaldaron a una colega que denunció en 2019 a Hollman Morris, actual gerente de RTVC, por presunto acoso sexual y laboral. La Fiscalía tuvo que intervenir en ese proceso, especialmente porque el caso había sido manejado sin un enfoque de género, lo que le daba un "efecto silenciador" a las víctimas. Ahora una fiscal especializada, Marcela Abadía, asume el caso. También mencionó el testimonio público de la abogada Ana Bejarano, quien relató haber sufrido acoso de un magistrado de la Corte Constitucional, en una práctica que dentro de esos espacios tiene hasta nombre conocido: "judicantear".
Pero quizás lo más importante de su intervención fue cuando abordó el tema del tiempo. "Las mujeres no denuncian cuando quieren, sino cuando pueden", dijo. Y explicó por qué: denunciar significa arriesgarse a represalias, a perder el trabajo, a ser estigmatizada, a no creer que la justicia funcionará. Por eso muchas víctimas hablan solo cuando encuentran un mínimo de seguridad física, emocional y legal. Marín fue muy crítica con una reacción que se escucha mucho: preguntarse por qué una víctima no habló antes. Según ella, esa pregunta no es inocente. Es una forma de deslegitimar a quien denuncia y de fortalecer el silencio que mantiene viva la violencia.
Los números que citó son preocupantes. Según un informe de 2020 sobre violencia de género contra mujeres periodistas en Colombia, seis de cada diez han vivido violencia de género en sus trabajos, y casi ocho de cada diez conocen casos de compañeras que la sufrieron. A pesar de algunos pasos recientes, como pronunciamientos de la Fiscalía y protocolos en instituciones como la Corte Constitucional, Marín fue clara en que todo eso sigue siendo muy poco.
La Defensoría anunció que mantiene activo su Mecanismo de Denuncia de Acoso Sexual en Contextos de Poder, donde ofrece acompañamiento psicosocial y jurídico a víctimas cuyos agresores tienen poder e influencia. Marín cerró con una frase que quiso ser definitiva: "El silencio ya no puede seguir siendo refugio para los acosadores. Erradicar esta violencia no solo es urgente: es inaplazable".
Fuente original: El Colombiano - Colombia

