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De ver sufrir a sus padres a crear una fintech que presta desde $50.000 sin historial crediticio

Fuente: El Colombiano - Negocios
De ver sufrir a sus padres a crear una fintech que presta desde $50.000 sin historial crediticio
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Mercedes Bidart, argentina que creció viendo las dificultades de su familia para conseguir crédito, fundó Quipu, una fintech que presta dinero a pequeños emprendedores sin exigir historial crediticio. La empresa evalúa el riesgo analizando fotos y videos del negocio en lugar de datos financieros tradicionales. Comenzó en Barranquilla en 2018 y hoy opera en todos los departamentos de Colombia con montos que inician desde $50.000.

La obsesión de Mercedes Bidart con el acceso al crédito nace de un lugar muy personal. Vio desde niña cómo sus padres, dueños de una pequeña empresa de cortinas en Buenos Aires, se golpeaban contra puertas cerradas cada vez que necesitaban financiamiento para crecer. Esa experiencia la marcó lo suficiente para que años después tomara una decisión: dedicar su vida a resolver el mismo problema que sus padres enfrentaban, pero a escala masiva.

El camino no fue directo. Bidart estudió Ciencia Política y se vinculó con Techo, una organización que trabaja con microfinanzas. Fue allí donde confirmó algo que sospechaba: los pequeños negocios ubicados en barrios populares y asentamientos informales simplemente no tenían opciones para conseguir dinero. "Allí entendí que los pequeños negocios, que por lo general existen en barrios populares o asentamientos informales, no tenían acceso a financiamiento y que era difícil generar riqueza desde esos espacios. Y así me obsesioné con el tema", recuerda. Luego hizo una maestría en Ciudades en MIT con beca, donde aprendió cómo la tecnología podía romper barreras geográficas. Eso le permitió conectar con la Fundación Santo Domingo de Barranquilla y en 2018 llegó a Colombia para hacer investigación de tesis con mujeres emprendedoras en barrios de interés social.

Allí nació Quipu. Al principio fue un marketplace donde los vendedores cargaban fotos de sus productos y recibían puntos locales para intercambiar. El primer día, 400 negocios se inscribieron. Pero Bidart notó algo más urgente: lo que estos emprendedores realmente necesitaban era capital. El único que les prestaba era el gota a gota (prestamista informal que cobra intereses muy altos). Entonces tuvo una idea radical: usar la información que estaban recopilando para evaluarlos como clientes de crédito. "Nos especializamos en usar información no financiera. Atendíamos personas sin suficiente historial crediticio o que utilizan billeteras digitales, pero no realizan tantas transacciones. Entendimos que la falta de capital era por una falta de datos, y que ese era el problema que debíamos solucionar".

Aquí es donde Quipu se diferencia del sistema bancario tradicional. En lugar de pedir comprobantes de ingresos, extractos bancarios o historial crediticio (que la mayoría de emprendedores informales no tiene), la plataforma solicita videos y fotos del negocio. Un algoritmo analiza esa información visual para determinar si la persona es un buen riesgo crediticio. "El usuario envía videos y fotos de su negocio, aplican en la plataforma y en segundos saben si su solicitud está aprobada", explica Bidart.

Conseguir el dinero para prestar fue otro reto. Ganaron una convocatoria del BID Lab justo antes del Covid, lo que les dio capital semilla. Pero cuando buscaron que una microfinanciera pusiera dinero, no creyeron en el modelo. Entonces hicieron algo inteligente: con el capital que tenían, comenzaron a otorgar créditos desde $50.000 con su propia plata. Eso les permitió validar que el modelo funcionaba y, simultáneamente, acumular más datos sobre cómo se comportaban sus clientes.

Hoy Quipu opera en todos los departamentos de Colombia. Llegó a Medellín cuando ganó una convocatoria de Ruta N que promovía alianzas entre startups con enfoque social y empresas privadas. Una de esas alianzas fue con Comfama para probar la tecnología en barrios de Rionegro. Lo que comenzó como una idea personal de una argentina que quería ayudar a pequeños vendedores se convirtió en una plataforma que le ofrece a decenas de miles de personas lo que el sistema financiero les negaba: acceso a dinero sin necesidad de papeles que no tienen.

Fuente original: El Colombiano - Negocios

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