De NN a congresista: la historia de Daniel Briceño, el representante más votado de la Cámara

Daniel Briceño obtuvo más de 262.000 votos en las elecciones legislativas del 8 de marzo, posicionándose como el representante a la Cámara más votado de la historia. El abogado de 34 años, quien estudió en un colegio en concesión en el sur de Bogotá, logró jalar seis curules del Centro Democrático. En su primer diálogo tras la victoria, habla de su infancia como menor sin identificación, el papel de su abuelo en su vida, y sus apuestas concretas en el Congreso: control político permanente, educación en concesión, reforma del SOAT y cambios en el sistema de grúas.
A los 15 años, cuando visitó por primera vez la Cámara de Representantes para participar en un modelo juvenil de Naciones Unidas, Daniel Briceño pensó que llegar a ese lugar sería imposible. Venía de un colegio en concesión ubicado en el sur de Bogotá, en un sector popular de la capital. Hoy, a los 34 años y siendo abogado de profesión, aquel sueño se materializó de manera más contundente de lo que probablemente imaginó en ese momento. "Dios y Bogotá rompieron ese imposible", reflexiona sobre su trayectoria.
El pasado 8 de marzo, Briceño se convirtió en el congresista más votado de las elecciones legislativas con más de 262.000 votos. Su desempeño lo posiciona como el tercer legislador más votado en toda la historia del Congreso, superado únicamente por dos senadores: Antanas Mockus, quien logró 540.000 votos, y Álvaro Uribe Vélez con 875.500. En términos de representantes a la Cámara baja, Briceño es el más votado de todos los tiempos. Su caudal electoral permitió que la lista del Centro Democrático en Bogotá obtuviera seis curules, consolidándolo como una de las figuras prominentes de la oposición al gobierno Petro y la derecha colombiana.
Lo que menos se esperaba Briceño fue esta magnitud de apoyo. "En realidad nunca. Jamás me imaginé una cosa así", comenta en entrevista con EL COLOMBIANO. "Todavía no he terminado de digerir lo que pasó el domingo, pero estamos muy contentos con el apoyo masivo y además desde Bogotá, o sea, es impresionante". Su historia personal, sin embargo, es tan notable como sus resultados electorales. Briceño fue registrado como NN durante tres años. Nació el 2 de junio de 1991 pero no fue registrado hasta 1993 o 1994 porque su madre esperaba que su padre apareciera. Fue su abuelo quien la obligó a completar los trámites, diciéndole: "¿cómo así que se va a esperar tanto tiempo?". Desde ese momento, el abuelo se convirtió en su figura paterna.
El relato que ha conmovido a muchos gira alrededor de los sacrificios de ese abuelo. Años después, su documento de identidad se extravió y una persona que vivía en la calle lo encontró. Cuando esa persona murió, las autoridades declararon muerto también al abuelo de Briceño y le suspendieron la pensión. Solo después de un proceso largo fue reconocido como vivo y recibió el retroactivo. "Gracias a eso fue que mi abuelo me pagó la universidad", cuenta Briceño. "Son cosas de la vida que pasan y que han marcado mucho mi historia".
Más allá de su propia votación, Briceño ve en los resultados generales una clara polarización. En Bogotá, de las 18 curules de la Cámara, quince están distribuidas entre el Pacto Histórico, el Centro Democrático y Salvación Nacional. El Centro Democrático tiene seis, su mejor votación histórica en la capital. "Aquí hay dos bloques: uno el de la oposición de ahora y el del gobierno oficialista. Hay dos visiones de país, hay dos visiones de sociedad", señala. Para él, los grandes perdedores fueron los partidos del centro político como el Partido Verde y el Nuevo Liberalismo, porque "la gente está buscando ideas claras, ideas firmes, pero también que les comiencen a dar soluciones y a mostrar el camino".
Ya en el Congreso, Briceño tiene cuatro apuestas concretas. Primero, el control político permanente a cualquier gobierno que sea. "La gente tiene que entender que el control política va a ser permanente a todos los gobiernos, sea el que sea", sostiene. Segundo, expandir la educación en concesión en el país para "quitarle el monopolio de la educación al magisterio y Recode y ponerle competencia al sistema público". Tercero, cambiar la forma de cobro del SOAT. Y cuarto, eliminar el sistema de patios y grúas para implementar una inmovilización inteligente de vehículos. Además de estos cuatro temas, asegura que tiene 16 proyectos más ya trabajados y listos.
En cuanto a las presidenciales, Briceño mantiene lealtad con su partido. "Yo soy un hombre de partido, un hombre juicioso. En este momento estamos con Paloma Valencia, ganamos la consulta y vamos a trabajar ahí, porque nosotros somos de palabra, somos serios y somos obviamente de partido, que es el Centro Democrático", concluye. Su llegada al Congreso no es solo una victoria personal, sino la materialización de un camino que comenzó en un colegio en concesión del sur bogotano hace dos décadas.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



