De los perros calientes a emprendedor social: la historia de Chadan Gnecco en Riohacha
Chadan Gnecco Iguarán es un empresario riohachero que transformó su pasión por la cocina en dos negocios exitosos: La Manada, un restaurante de comidas rápidas que se ha convertido en punto de encuentro en la ciudad, y Kimaru Sushi, su más reciente apuesta culinaria. Pero más allá del éxito empresarial, se destaca por su compromiso social, especialmente durante la emergencia causada por el frente frío de febrero que dejó miles de damnificados. Con 31 años, sigue reinventándose constantemente.
Desde niño, Chadan Gnecco Iguarán aprendió el valor del trabajo viendo a su familia. Ese ejemplo temprano despertó en él una necesidad constante de crear, de emprender, de poner en movimiento sus ideas. Lo que no sabía entonces es que esos anhelos de trabajador lo llevarían a enfrentar desafíos que lo marcarían para siempre, como la pandemia del 2020 cuando tuvo que reinventarse una y otra vez para sostener a su familia mientras el mundo parecía detenerse. Aquella fue quizás la prueba más dura, la que le enseñó el verdadero significado de la perseverancia.
El camino empresarial de Chadan no fue una línea recta. Probó suerte con ¡Qué Bolis!, un emprendimiento que compartió con su hermana y que le dejó tanto lecciones como fracasos. Mientras trabajaba en la Alcaldía de Riohacha, vendía brownies. Pasó tiempo en Barranquilla trabajando en restaurantes familiares, absorbiendo experiencias que después usaría en sus propios negocios. Pero fue una pregunta simple la que lo llevó a crear La Manada: "¿Qué tanto se demora preparar un perro caliente?" Se molestaba por los tiempos de espera en otros lugares. Inspirándose en los famosos Gray's Papaya de Nueva York, decidió que él haría perros calientes rápidos, frescos y bien hechos.
Lo que comenzó como una cocina oculta en su casa, donde él cocinaba, empacaba y respondía el teléfono mientras amigos le prestaban el servicio a domicilio, se convirtió en un restaurante de esquina en una de las zonas más transitadas de Riohacha. El nombre La Manada es un homenaje a esos amigos que creyeron en él desde el principio. Hoy el lugar está constantemente lleno, especialmente de jóvenes que disfrutan de un menú que ha ido creciendo, con su toque personal de cebollas caramelizadas y tocineta en los hotdogs que lo hicieron famoso.
El éxito de La Manada lo llevó a expandirse. Ahora también lidera Kimaru Sushi, su apuesta por la cocina japonesa que ha recibido elogios por su sabor y presentación. Pero Chadan no es solo un empresario enfocado en las ganancias. También crea contenido en redes sociales compartiendo su proceso creativo, y lo más importante: se mueve por las causas sociales como si fueran magnetismo puro.
Cuando el frente frío golpeó Riohacha el 1 de febrero, dejando barrios inundados y miles de familias perdidas, Chadan no pudo quedarse inmóvil. Inspirado por los esfuerzos del Gobernador Jairo Aguilar, se puso las botas y comenzó a gestionar recursos a través de las redes sociales. Personas dentro y fuera del país le confiaron dinero para que llevara paquetes alimentarios, kits de aseo y más a los damnificados. Se convirtió en un canal de generosidad cuando muchos necesitaban ayuda.
Con 31 años, Chadan Gnecco sigue siendo una persona en constante movimiento, reinventándose sin parar. La creatividad no es solo su herramienta de trabajo: es la forma en que entiende la vida. Y aunque sus negocios crecen y se expanden, su valor más grande parece ser esa capacidad de mirar alrededor y preguntarse qué más puede hacer por su gente en Riohacha.
Fuente original: Diario del Norte