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De los brownies a La Manada: la historia de un emprendedor riohachero que no para de crear

Fuente: Guajira News
De los brownies a La Manada: la historia de un emprendedor riohachero que no para de crear
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Chadan Gnecco Iguarán es un joven empresario de Riohacha que ha construido su camino en el sector gastronómico desde muy temprana edad. Pasó por varios negocios hasta consolidar La Manada, un restaurante de comidas rápidas que se ha convertido en referencia en la ciudad. Además de su trabajo empresarial, se ha destacado por su compromiso social, especialmente durante la emergencia causada por el frente frío de febrero que dejó miles de damnificados en la región.

Desde niño, Chadan Gnecco Iguarán aprendió que el trabajo es la mejor herencia. Esa lección temprana lo llevaría a emprender una y otra vez, buscando siempre dar salida a una creatividad culinaria que parece no tener límites. Lo que comenzó como anhelos infantiles se transformaría, años después, en una forma de vida: crear negocios no solo para expresarse, sino para sostener a su familia cuando el mundo se paralizó en el 2020.

Ese año fue una prueba demoledora. La pandemia le enseñó sobre la marcha lo que significa la perseverancia, la valentía y la resiliencia. Pero Chadan ya había pasado por otros aprendizajes antes. Recuerda con cierto humor su intento con "¡Qué Bolis!", un negocio en sociedad con su hermana donde aprendió a la fuerza la importancia de la cautela, especialmente cuando probó uno de sus bolís de arequipe y terminó indigestado. Ese emprendimiento no sobrevivió cuando llegó la pandemia. Antes de eso, mientras trabajaba en la Alcaldía de Riohacha, vendía brownies para complementar su sueldo. Para este joven, ser emprendedor no es algo que se enciende y se apaga: es parte de quién es.

El tiempo en Barranquilla fue crucial. Trabajó en varios restaurantes de su familia, aprendiendo los secretos del oficio culinario. Cuando regresó a Riohacha, tenía claro qué quería hacer: perros calientes. No era un capricho. Su inconformidad era simple: ¿por qué se tardaba tanto en preparar algo tan básico? Comenzó desde su propia cocina, respondiendo teléfono mientras cocinaba y empacaba, con amigos haciendo las entregas. Los Gray's Papaya de Nueva York le inspiraron los primeros productos, aunque rápidamente le agregó su toque personal con cebolla caramelizada y tocineta.

Nació así La Manada, nombre que es un homenaje a la amistad, esa que Chadan valora enormemente. El restaurante pasó de la calle segunda con carrera sexta a una de las esquinas más concurridas de la calle ancha, siempre abarrotado de gente, especialmente jóvenes. Su energía es contagiosa y eso se refleja en cada aspecto del negocio. No conforme con esto, también creó Kimaru Sushi, presentando la gastronomía japonesa con la misma dedicación y creatividad que aplica a todo lo que toca.

Pero Chadan es más que un empresario. Cuando el frente frío azotó Riohacha el 1 de febrero, dejando barrios inundados y miles de damnificados, él no se quedó de brazos cruzados. Inspirado por las acciones del Gobernador Jairo Aguilar, se puso las botas y se convirtió en canalizador de la generosidad de muchas personas dentro y fuera del país, llevando paquetes alimentarios, kits de aseo y mucho más a quienes en una sola noche perdieron todo.

Hoy, mientras continúa innovando en la cocina y compartiendo su proceso creativo en redes sociales, Chadan reflexiona sobre lo que ha aprendido. "No dejemos de soñar y de creer en nuestros sueños. Si Dios los puso allí en sus pensamientos o en su ser es con un propósito. No podemos desistir ante las adversidades", dice convencido de que quien persevera alcanza. Para él, recibir bendiciones de Dios es para poder bendecir a otros, y eso es exactamente lo que ha hecho con Riohacha, la ciudad que lo vio nacer.

Fuente original: Guajira News

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