De la tragedia al cambio: cómo una diseñadora colombiana revoluciona la rehabilitación de niños con parálisis cerebral

Leidy Cuestas, diseñadora industrial bogotana de 36 años, creó el GymSmile, un dispositivo de rehabilitación para niños con parálisis cerebral que funciona desde casa. La invención surgió tras conocer a Laura, una niña de cinco años con esta condición que murió dos días después de que Cuestas terminara el prototipo. Hoy, su fundación Unidos para Sonreír ha entregado más de 640 dispositivos a menores de bajos recursos, y Cuestas es la mujer más joven de Colombia en recibir una patente de invención en salud.
Leidy Cuestas tiene una historia que comienza en la solidaridad aprendida desde pequeña. Cuando su madre quedó sola criando a ella y su hermana gemela en Bogotá, aprendió que ayudar y crecer iban de la mano. Hoy, a los 36 años, esa lección de vida se ha convertido en una misión que ha puesto a sonreír a cientos de niños de bajos recursos en zonas rurales colombianas, todo mientras lleva el nombre del país con orgullo en escenarios internacionales.
La historia de su invento comienza en un viaje a Maya, Cundinamarca, cuando estaba terminando su carrera de diseñadora industrial en la Universidad el Bosque. Allí conoció a Laura, una niña de cinco años que vivía con parálisis cerebral, escaras en la espalda y displasia de cadera. Cuestas recuerda que la mamá de Laura apenas sabía qué tenía su hija: "cuando nació el médico me dijo que tenía algo en el cerebro y que compraron una pelota y la moviera". Ese encuentro cambió todo. Cuestas decidió cambiar su tesis de grado y en lugar de diseñar sillas, pañales o ropa, quiso crear algo que realmente transformara la vida de Laura con recuperación física real.
El resultado fue el GymSmile, un gimnasio de rehabilitación para usar en casa. Pero la historia toma un giro doloroso: Cuestas terminó su tesis a finales de 2015 y el 6 de diciembre llamó a la mamá de Laura para decirle que el producto estaba listo. La niña murió dos días después, sin poder usarlo. En lugar de rendirse, Cuestas fundó Unidos para Sonreír para que el invento sirviera a muchos otros niños. "Nos convertimos en el canal para entregar dispositivos médicos a niños y niñas con parálisis cerebral de zona rural colombiana", explica. El objetivo era claro: romper el paradigma de que las familias con un hijo discapacitado tuvieran que viajar hasta centros de rehabilitación.
El camino del GymSmile no fue fácil. Después de terminar su tesis, Cuestas se ganó un programa en Estados Unidos donde estudió en Harvard y en el MIT, perfeccionando el producto con expertos. Regresó a Colombia dos años después con una versión más avanzada. En 2016 logró la patente de invención en salud, convirtiéndose en la mujer más joven de Colombia en conseguirlo. El proceso tomó cuatro años desde que terminó su trabajo de grado. Luego vinieron los trámites del Invima, la primera producción de 10 dispositivos y las pruebas necesarias. Cuestas incluso desarrolló sus propias telas con propiedades especiales: mantienen temperatura ambiente, son antifluidos y antimicrorganismos.
La pandemia fue un punto de quiebre para la fundación. Con los centros de rehabilitación cerrados, las familias necesitaban rehabilitar a sus hijos en casa. Cuestas pasó de tener tres empleados a 30, y la producción saltó de tres gimnasios al mes a 55. "Nos convertimos en la opción número uno de las familias", comenta. Hasta el momento ha entregado más de 640 dispositivos médicos. Hoy, los fisiatras prescriben el GymSmile, y aunque hay intermediarios en el proceso, todas las mamás que reciben la prescripción logran obtener su dispositivo.
Los números que rodean la parálisis cerebral en Colombia son preocupantes. Hay más de 300.000 niños de 0 a 14 años censados con esta condición, y se estima que entre un 10 y 12 por ciento más no están registrados, con un incremento anual del 1,2 por ciento. La mayoría de casos no son genéticos sino adquiridos antes, durante o después del parto. Cuestas señala que muchos ocurren por negligencia médica durante el parto, especialmente en zonas rurales donde las mamás no tienen acceso a exámenes, ecografías o vacunas, o donde no llegan a tiempo a un hospital.
Pero la parálisis cerebral no es sentencia de vida limitada. Cuestas conoce historias que lo prueban. Cuenta el caso de Daniel Herrera, a quien le dijeron que nunca caminaría ni hablaría. Hoy es ingeniero industrial de la Universidad de los Andes, toca piano, juega golf, hizo una maestría en la Universidad de la Sabana y dicta conferencias. Esa transformación es exactamente el cambio que Cuestas busca para cada niño que recibe el GymSmile.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


