De la Espriella y Cepeda: cinco propuestas que dividen al país en la segunda vuelta presidencial

Los candidatos Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda llegaron a segunda vuelta sin debatir públicamente, lo que ha dificultado que los votantes conozcan sus posturas. Ambos tienen visiones radicalmente opuestas sobre seguridad, economía y papel del Estado. De la Espriella propone megacárceles sin señal, reducir el Estado entre 25 y 40%, implementar fracking y retomar fumigación aérea contra coca. Cepeda busca profundizar la paz total, crear un poder constituyente, eliminar el CNE, continuar reformas de salud de Petro y ha cuestionado la autonomía del Banco de la República.
Colombia vive un momento histórico con una segunda vuelta presidencial entre dos candidatos que nunca han debatido frente a los colombianos. Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda representan proyectos de país tan diferentes que sus planes de gobierno parecen escritos para universos paralelos. Mientras los votantes han intentado conocer sus propuestas a través de declaraciones públicas y redes sociales, emergen iniciativas que han generado intenso debate y preocupación en sectores clave de la sociedad.
En seguridad, sus caminos no podrían ser más distintos. De la Espriella apuesta por lo que llama "mano dura" y propone construir diez "cárceles aisladas, sin señal de comunicaciones, diseñadas expresamente para impedir que desde ellas se siga extorsionando, coordinando delitos y gobernando redes criminales hacia afuera". Esta propuesta, similar a la del presidente salvadoreño Nayib Bukele, buscaría financiarse mediante concesiones mixtas con actores privados nacionales e internacionales, aunque el Estado mantendría el monopolio de la fuerza. Sin embargo, el modelo ha generado polémica porque países y organismos de derechos humanos cuestionan severamente a Bukele por posibles violaciones a derechos humanos en sus megacárceles.
Cepeda, en cambio, habla de "diálogos de paz eficaces, orientados a resultados concretos, verificables y medibles", aunque ha sido criticado por ser uno de los arquitectos de la política de paz total del actual gobierno, que según analistas ha fortalecido a grupos armados en lugar de debilitarlos. Recientemente dijo a Caracol Radio que su posición "es que hay que hacer una reducción fundamental a la implementación del acuerdo de paz de 2016, que es imprescindible porque es un compromiso de Estado", aunque también mencionó una ley de sometimiento para grupos que rechacen el diálogo político.
El tamaño del Estado es otro punto de quiebre. De la Espriella busca reducirlo entre 25 y 40 por ciento, eliminando embajadas, consulados y ministerios. Su fórmula vicepresidencial, el exministro de Hacienda José Manuel Restrepo, ha matizado la propuesta diciendo que "no se puede tomar una decisión de fondo sin revisar la realidad económica y financiera de cada una de las instituciones del Estado". Críticos señalan que reducciones de esa magnitud podrían afectar gravemente la capacidad del Estado para prestar servicios esenciales.
En temas internacionales, De la Espriella genera inquietud al cuestionar la permanencia de Colombia en organismos multilaterales. Durante una entrevista con el periodista Luis Carlos Vélez, expresó: "Ni la ONU ni la OEA me gustan. ¿Eso de qué ha servido a Colombia?". Aunque luego matizó diciendo estar "muy inclinado" a revisar el tema, aseguró que redireccionaría recursos internacionales a necesidades internas del país.
En ambiente y drogas, las diferencias son radicales. De la Espriella propone implementar fracking, una técnica de perforación para extraer petróleo y gas de formaciones rocosas compactas, argumentando que países en desarrollo no pueden abandonar estos recursos que financian la transición energética. También plantea volver a "todas las formas de erradicación de la coca, desde la fumigación aérea hasta las formas de sustitución manual de cultivos", mencionando que Colombia tiene 330.000 hectáreas de coca y una producción potencial de más de 3000 toneladas de cocaína.
Cepeda, por su parte, planea profundizar los cambios que Petro ha impulsado en salud, incluyendo la intervención de las EPS. Aunque no ha dicho que eliminará el Banco de la República, sus críticas han sido fuertes. En Cartagena expresó: "La Junta Directiva del Banco de la República, con la medida de subir las tasas de interés, ha intentado asfixiar la política económica del Gobierno". Luego en Caracol Radio matizó: "La independencia del banco creo que es un principio constitucional y creo que es necesaria", aunque insistió en que "el Banco de la República no se puede declarar como una especie de ente autónomo y rector de la economía, prescindiendo de la visión económica que adelanta un gobierno".
Otra propuesta controversial de Cepeda es la eliminación del Consejo Nacional Electoral para crear una corte electoral autónoma. En su plan de gobierno afirmó que es "un bien que se le debe hacer al país es eliminar ese organismo corrupto y peligroso para los derechos políticos". También busca un acuerdo nacional que incluya poder constituyente fortalecido, aunque críticos cuestionan si esto sería realmente un acuerdo nacional o simplemente la imposición de su agenda política.
Con menos de dos semanas para la votación, los colombianos enfrentan una elección que definirá si el país continúa por la ruta de reformas sociales y diálogos de paz, o gira hacia políticas de seguridad más represivas y reducción del Estado. Dos visiones irreconciliables que demuestran la profunda polarización que atraviesa el país.
Fuente original: El Colombiano - Colombia
