De La Espriella rechaza alianzas con la "politiquería de siempre" y cierra puertas al Partido de la U
Abelardo De La Espriella, candidato de Defensores de la Patria, rechazó categóricamente cualquier apoyo del Partido de la U y otros sectores políticos tradicionales. El líder ciudadano enfatizó que su proyecto solo acepta respaldo de ciudadanos ajenos a las estructuras de poder que han gobernado en años recientes. Para De La Espriella, esta es una contienda entre "los nunca contra los de siempre".
En medio de los movimientos que hacen los sectores políticos tradicionales para definir sus apoyos presidenciales, Abelardo De La Espriella fue claro y contundente: su candidatura no negociará con ellos. El líder de Defensores de la Patria cerró de manera enfática cualquier posibilidad de acuerdos con estructuras que, según él, han monopolizado el poder político en Colombia durante años.
La posición se hizo más evidente después de que se conociera que el Partido de la U está evaluando a cuál candidato respaldar en los próximos días. De La Espriella no perdió tiempo en dejar su postura: "Los de siempre se están reorganizando, los mismos que han sido gobierno, los mismos que han estado en el poder, hoy vuelven a juntarse", manifestó.
Para el candidato ciudadano, la línea está bien trazada. Expresó que "Conmigo no cuenten. No aceptó el apoyo de la politiquería de los de siempre. Mi alianza es con el pueblo colombiano". Así marcó una frontera clara: su movimiento solo recibirá apoyo de personas que no tengan vínculos con lo que él denomina "los enemigos de la Patria" y que no hayan participado en acuerdos con las estructuras políticas tradicionales.
Con estos pronunciamientos, De La Espriella refuerza el mensaje central de su campaña: plantea la contienda electoral como una batalla entre dos mundos completamente distintos. De un lado, quienes siempre han ejercido el poder desde las estructuras conocidas. Del otro, una alternativa política que dice construirse desde ciudadanos comunes, sin intermediarios ni compromisos con la vieja política.
Fuente original: The Archipielago Press

