De la Espriella ganó por un hilo: la segunda vuelta más cerrada y con récord de participación en Colombia

Abelardo De la Espriella se llevó la presidencia con una ventaja mínima de apenas 250.820 votos sobre Iván Cepeda, la diferencia más estrecha en la historia de las segundas vueltas desde 1991. La jornada batió récords de participación electoral con 26,34 millones de votantes (63,6%), mientras que Antioquia fue decisiva para la victoria de la derecha, aunque Cepeda logró recuperarse en bastiones tradicionales de la izquierda como Bogotá y la Costa Caribe.
La segunda vuelta presidencial que eligió a Abelardo De la Espriella quedará en los libros de historia de Colombia como un momento de tensión extrema. Con todos los datos contados, el candidato ganador se impuso por apenas 250.820 votos sobre Iván Cepeda, una brecha de apenas 0,96 puntos porcentuales que rompió el récord de cercanía en una elección presidencial con segunda vuelta. Nunca antes en los treinta y dos años que lleva este mecanismo en la Constitución dos candidatos habían llegado tan parejos a la meta.
Para dimensionar lo apretado de esta contienda, basta recordar que en 1994, cuando Ernesto Samper derrotó a Andrés Pastrana en la primera segunda vuelta de la historia del país, la diferencia fue de 2,12 puntos porcentuales. Desde entonces, las distancias habían sido mucho más amplias: en 2010 Juan Manuel Santos le sacó 41,66 puntos a Antanas Mockus, en 2018 Iván Duque superó a Gustavo Petro por 12,17 puntos. Este domingo fue completamente diferente.
Lo que sí rompió todos los récords fue la participación de los colombianos. Con 26,34 millones de ciudadanos acudiendo a las urnas, la participación llegó al 63,6%, la más alta desde que existen segundas vueltas en el país. Eso representa casi 2,4 millones de votos más que en la primera vuelta y un aumento de 5,7 puntos porcentuales. El abstencionismo, por primera vez desde 1998, cayó por debajo del 41%. Los electores mostraron una disposición inusual a definir el futuro político del país.
La geografía del voto fue determinante. Antioquia volvió a ser el bastión que inclinó la balanza. De la Espriella arrasó en el departamento con 2.185.834 sufragios, equivalentes al 64,42% de los votos, sacándole más de un millón de ventaja a Cepeda, quien apenas alcanzó 1.133.681 apoyos (33,41%). Sin embargo, el candidato del Pacto Histórico logró algo importante: recuperarse en territorios que lo habían preocupado. En Bogotá pasó de 1,7 millones de votos en la primera vuelta a 2,2 millones en la segunda. En la Costa Caribe también creció: en Atlántico de 549.000 a 732.000 votos, en Bolívar de 443.000 a 591.000, en Córdoba de 391.000 a 499.000, y en Magdalena de 263.000 a 347.228.
La polarización del electorado fue evidente en el comportamiento del voto en blanco. Aunque subió de 406.970 a 426.845 sufragios en términos absolutos, su peso porcentual cayó levemente de 1,71% a 1,63%. Esto demuestra que los ciudadanos prefirieron de forma abrumadora tomar partido por uno de los dos modelos de país en disputa. De los 3,2 millones de votantes que habían apoyado a candidatos eliminados en la primera vuelta, la inmensa mayoría decidió sumarse a las campañas de De la Espriella o Cepeda, dejando a un lado la neutralidad. Solo Sergio Fajardo, quien obtuvo 1.009.073 votos inicialmente, optó por mantener una postura neutral sin respaldar oficialmente a ningún candidato.
En Antioquia específicamente, pese al dominio arrollador de De la Espriella, Cepeda logró ganar en 17 municipios concentrados en la periferia: siete en Urabá, cinco en el Bajo Cauca, tres en la región Norte y dos en el Nordeste. La cifra completa del departamento incluyó 73.530 votos en blanco, 30.969 nulos y 5.080 tarjetas no marcadas, reflejando la polarización que caracterizó toda la jornada electoral.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


