De la Espriella enfrenta un Congreso dividido: su agenda legislativa dependerá de negociar con independientes

Abelardo de la Espriella ganó las elecciones con una ventaja ajustada de poco más de 251 mil votos. El Pacto Histórico ya se declaró en oposición y controlará votos clave en el Senado. Analistas advierten que aunque algunos ven un Congreso favorable al nuevo presidente, la realidad muestra un Legislativo fragmentado donde los independientes serán decisivos para aprobar sus reformas más polémicas, especialmente en temas de austeridad y energía.
Con la credencial presidencial en el bolsillo y una victoria que apenas lo separó de su contrincante Iván Cepeda por 251.854 votos, Abelardo de la Espriella se prepara para asumir la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto. Pero lo que le espera no será un camino despejado. Aunque obtuvo 12.960.166 sufragios frente a los 12.708.312 de Cepeda, el presidente electo hereda un país profundamente dividido y, lo más importante, un Congreso que será el verdadero campo de batalla para convertir su agenda de "Patria Milagro" en leyes.
El primer aviso llegó incluso antes de que recibiera su credencial. La bancada del Pacto Histórico, que reúne 69 congresistas entre Senado y Cámara, oficializó su declaratoria de "oposición firme, democrática y movilizada". En un documento firmado por sus 26 senadores y 43 representantes, advirtieron que ejercerán un contrapeso contra cualquier iniciativa que busque "desmontar los avances" en reforma agraria, derechos laborales y paz. "Defenderemos en el Congreso y junto a la ciudadanía cada una de estas conquistas", sentenciaron, anunciando incluso la creación de un "Frente Amplio por la Vida" para trasladar el debate a las calles.
En el Senado, donde se disputan 103 curules, el panorama es particularmente complicado. La oposición cuenta con 37 senadores entre el Pacto Histórico, la Alianza Verde y movimientos indígenas. Pero lo verdaderamente decisivo está en las manos de 32 congresistas independientes que se convertirán en el fiel de la balanza. Si la oposición logra atraerlos, podría reunir hasta 69 votos, superando ampliamente los 52 necesarios para bloquear cualquier proyecto de ley. En la Cámara de Representantes la situación es similar: la oposición parte con 61 representantes, hay 46 curules independientes en juego y el Gobierno apenas comenzaría con 54 afines.
Existe un debate sobre cuál es la realidad. La representante Jennifer Pedraza ha sostenido que De la Espriella llega con una ventaja importante, señalando que "tendrá un Congreso de bolsillo. Son 283 congresistas, de los cuales (al menos) 168 serán de Gobierno. ¡El 60%!" según sus cálculos, basados en el respaldo del Centro Democrático, Partido Liberal, Partido Conservador, Partido de la U y otros movimientos menores. Sin embargo, informes técnicos como el de la consultora Orza citada por Infobae presentan un cuadro diferente: un Legislativo fragmentado donde el éxito dependerá de "acuerdos amplios y oportunos".
Las reformas más polémicas enfrentarán mayores obstáculos. El programa de austeridad que busca recortar el Estado en un 40% chocará con un Congreso que exigirá incentivos claros para votar. La reactivación de exploración de hidrocarburos y el fracking enfrentarán la oposición decidida del Pacto Histórico. El programa "País de Propietarios", con créditos hipotecarios al 2 por ciento, requerirá subsidios estatales de magnitud considerable, lo que abrirá debates sobre su compatibilidad con la Regla Fiscal. Y cualquier intento de modificar las reformas aprobadas bajo el gobierno de Gustavo Petro en reforma agraria, pensiones, derechos laborales y educación encontrará un muro de resistencia.
En este escenario, José Manuel Restrepo, el vicepresidente electo, tendrá un papel fundamental. Como figura técnica que genera confianza ante los mercados, está llamado a ser el puente entre la presidencia y las comisiones económicas, traduciendo apoyos políticos en votos reales. Pero incluso con esa pieza clave en el tablero, lo cierto es que De la Espriella no podrá gobernar con la seguridad de tener asegurada su agenda legislativa. Deberá aprender rápidamente el arte de la negociación política para convertir sus propuestas en realidad.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



