De la Espriella celebra su triunfo en Barranquilla con promesa de gobernar "para todas y todos"

Abelardo de la Espriella se proclamó presidente electo de Colombia con una victoria ajustada: 49,66% de los votos frente al 48,70% de Iván Cepeda, una diferencia de apenas 250.830 votos. El abogado costeño de 47 años ofreció un discurso conciliador desde Barranquilla en el que prometió respetar la institucionalidad, combatir la corrupción y gobernar sin persecuciones. Con una participación electoral del 63,6%, la elección ratificó la salud de la democracia colombiana, según análisis de la cobertura.
En la rotonda del monumento Ventana al Mundo de Barranquilla, Abelardo de la Espriella cumplió la promesa que su campaña había repetido una y otra vez: "La próxima vez que nos veamos seré su presidente". El abogado costeño, quien pronto cumplirá 48 años, se dirigió al país en la noche del domingo proclamándose ganador de la contienda presidencial con cifras que más que revelar una mayoría contundente, muestran a una Colombia dividida casi al medio.
Los números hablan por sí solos. De la Espriella obtuvo 12.959.542 votos, equivalentes al 49,66%, mientras que Iván Cepeda alcanzó 12.708.712, lo que representa el 48,70%. Una ventaja de apenas 250.830 votos, o 0,96%, que no se veía en las elecciones presidenciales hace 35 años. Los analistas que pronosticaban diferencias de uno o dos millones de votos quedaron sorprendidos por lo cerrado de la contienda. Sin embargo, lo que sí quedó claro es que la democracia funcionó: los resultados llegaron en tiempo récord alrededor de las 5:30 de la tarde, y el 63,6% del censo electoral fue a las urnas, estableciendo un récord de participación.
El ambiente en Barranquilla, ciudad donde De la Espriella tiene su residencia principal, fue de fiesta electoral. Las calles se llenaron de gente con camisetas de la Selección Colombia, vuvuzelas, globos rojos y banderas. La tarima montada en la rotonda contaba con un sistema de sonido pensado para un festival junto al mar. Cuando llegaron los primeros boletines con resultados cerrados, el nerviosismo se apoderó de los asistentes, pero De la Espriella siempre se mantuvo en ventaja. Una vez se hizo irreversible su triunfo, la música volvió a los máximos volúmenes y más personas convergieron hacia el lugar.
"Aquí está su tigre, está su presidente", fueron las primeras palabras que pronunció De la Espriella al subir a la tarima acompañado de su familia y de José Manuel Restrepo, su vicepresidente electo. El discurso del nuevo mandatario fue precedido por un video con tono cinematográfico que comparaba momentos trágicos de la historia colombiana —el narcotráfico, el conflicto armado, la corrupción— con imágenes de líderes del gobierno saliente, para luego contrastar con escenas de biodiversidad y potencial del país bajo el concepto de "patria milagro".
"Me llena el corazón este fervor del pueblo colombiano", destacó De la Espriella. "Con una gratitud infinita a Dios, comparezco ante ustedes para dar la noticia más importante: el pueblo colombiano me ha confiado para ser su próximo presidente". En su intervención, fue enfático: "No ha triunfado una candidatura, ha triunfado la voluntad de un pueblo que decidió recuperar su camino, ha triunfado la verdad, ha triunfado la República".
El tono de su discurso mezcló conciliación con firmeza. Prometió que "los derechos y las libertades de todos y todas serán respetados", aseguró que no habrá persecuciones políticas y que pensar distinto no será delito. También afirmó que su gobierno será respetuoso de la institucionalidad y que "Juro defender la Constitución con extrema coherencia para evitar que la destruyan, juro defenderla de aquellos que pretenden cambiarla por la tiranía". Fue enfático en señalar que "la paz verdadera no nace de la impunidad, nace de la justicia", dirigiéndose así a criminales y narcotraficantes con el mensaje de que "Colombia vuelve a tener gobierno".
Hacia el final de su intervención, dirigió un mensaje directo a Gustavo Petro e Iván Cepeda: "Respeten la voluntad del pueblo colombiano". Subrayó que "al desconocer el resultado de las urnas no están desafiando al tigre, están desafiando a millones de colombianos" e hizo un llamado: "Absténganse de desatar un incendio social". También los exhortó: "Preparen sus maletas para ejercer la oposición", dejando claro que tendrán todas las garantías democráticas. Cerró su intervención convocando a jóvenes, empresarios y campesinos a construir juntos una nueva historia: "el futuro ya no pertenece a unos pocos, vuelve a pertenecer al pueblo de Colombia".
Esa noche, mientras Barranquilla y otras ciudades celebraban como si Colombia hubiera ganado un Mundial, la otra mitad de los electores también exigía que se respetara su decisión. Lo que quedó de manifiesto es que la democracia colombiana sigue viva, aunque más polarizada que nunca.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


