De consumidor a 11 años a consejero: la historia de Giovanni contra el tusi en Medellín
Giovanni consumió drogas durante 15 años, comenzando con pegamento a los 11 años hasta caer en la adicción al tusi o cocaína rosada. Tras dos años de tratamiento, ahora trabaja en una fundación ayudando a otros a rehabilitarse. Su testimonio revela cómo esta droga sintética, más adictiva y peligrosa que otras, ha penetrado profundamente entre jóvenes y adultos en Medellín.
A los 28 años, Giovanni Alejandro Vásquez ha vivido más vidas que muchas personas. Pasó 15 años perdido en el consumo de drogas, un camino que comenzó inocentemente a los 11 años con pegamento y marihuana, y que lo llevó después hacia el bazuco y la cocaína. Pero la verdadera caída llegó cuando probó el tusi, la llamada cocaína rosada, una droga sintética que cambió completamente su historia.
Hoy, tras dos años en tratamiento, Giovanni es subdirector de la Corporación Vélez y dedica su vida a ayudar a otros a salir de la adicción. En una entrevista con Noticias Telemedellín, explicó lo diferente que es el tusi comparado con otras drogas. "El tusi no es lo mismo que el gramo de perico, porque el tusi te hace meterte como si estuvieras en una película de la cual vos sos protagonista. El gramo de perico simplemente te despierta a vos esa euforia, esa dopamina y te sentís imparable y después te da miedo, en cambio, el tusi no genera eso, no genera miedo, pero sí sentís el mismo efecto", relata.
Lo peligroso del tusi es que, aunque cuesta 60 mil pesos el gramo, es sorprendentemente accesible. Se cocina hasta en casas particulares y su composición es letal: contiene ketamina, anfetaminas y al menos ocho sustancias más, incluso saborizantes. Los efectos pueden ser devastadores. Giovanni lo vivió en carne propia: "Una vez me pasó en las rodillas que estaba acostado bajo el consumo, y sentí en un momento que no era capaz de levantarme. Cuando sentí eso me levanté. Inmediatamente me fui de lado, me caí".
Lo que más duele en la historia de Giovanni es que fue testigo de la destrucción que genera. "Llegué a distribuirlo y cuando lo distribuía me tocó ver la persona que llegaba en el carro, después esa misma persona llegaba en su moto y después me tocó ver esa persona llegar caminando y después me tocó ver que esa misma persona me dejó el celular", cuenta, describiendo cómo vio a otros hundirse cada vez más en la adicción.
Yonathan Forero, director de la Fundación No + Drogas, advierte sobre la urgencia de actuar: "Necesitamos que lleguen a los colegios, a estos barrios donde lamentablemente nuestros niños y niñas están siendo presa fácil, están siendo enganchados al consumo". El tusi fue identificado como droga en Colombia en 2013, según el Ministerio de Justicia, pero su presencia en las comunidades sigue creciendo, especialmente entre jóvenes y adultos jóvenes de Medellín y su área metropolitana.
La historia de Giovanni demuestra que la salida es posible, pero también subraya una verdad incómoda: mientras no se atienda el problema desde las raíces, seguirá habiendo nuevas historias de pérdida y esperanza en nuestras ciudades.
Fuente original: Telemedellín

