De abogado mediático a candidato presidencial: quién es Abelardo de la Espriella

Abelardo de la Espriella se lanzó como candidato a la Presidencia el 16 de julio de 2025, posicionándose como un outsider contrario al gobierno actual. El abogado litigante bogotano, criado en la Costa, es hijo de dos profesionales del derecho y ha construido una carrera pública manejando casos de alto perfil que lo llevaron a ser una figura mediática. Además de su práctica legal, ha incursionado en emprendimientos empresariales con resultados mixtos, siguiendo un camino similar al de otros políticos sin experiencia administrativa que han llegado a altos cargos.
Cuando Abelardo de la Espriella decidió inscribir su candidatura presidencial el 16 de julio de 2025, el país ya lo conocía bien. No era un rostro desconocido que saltara de la nada a la política: era el abogado que ha estado presente en los juzgados, en las cámaras de televisión y en las columnas de periódicos durante años, siempre en casos de mucho ruido público. Ahora quería gobernar, aunque años atrás había dicho otra cosa. En 2019, durante una entrevista en el programa Los Informantes de Caracol Televisión, le preguntó la periodista María Elvira Arango sobre su posible entrada a la política. Él respondió: "Solo me metería en política en un caso extremo, de extrema necesidad, para salvar el país". Cuando le pidieron que especificara, añadió: "Que por ejemplo la izquierda radical se quiera tomar este país; ahí sí van a tener en mí a un guerrero incansable".
Su llegada a la carrera electoral respondía al patrón del outsider: el empresario o profesional exitoso en otros campos que desembarca en política con el discurso de estar cansado de la corrupción y las mañas políticas tradicionales. Los votos que buscaba eran los de quienes se sentían hartos del establishment. Días antes de inscribir formalmente su candidatura, ya estaba en encuentros virtuales de seguridad junto a figuras del Centro Democrático, como Vicky Dávila. Desde ese primer momento se posicionó en contra del gobierno en turno y cosechó el apoyo del espectro de derecha política. Meses después, el partido Salvación Nacional le dio su respaldo oficial.
Abelardo Gabriel de la Espriella Otero nació el 31 de julio de 1978 en Bogotá, aunque él se reclama costeño de verdad: se crió entre Sahagún y Montería. Es el segundo de tres hermanos y su linaje legal está claro desde la cuna: su padre fue abogado, notario, juez y magistrado; su madre también era abogada. Con esos antecedentes, era casi inevitable que terminara siendo hombre de leyes. Según sus propias historias en varias entrevistas, desde chiquito mostró la mentalidad de negociante. Cuenta que cuando sus padres le regalaron un Nintendo de niño, jugó apenas media hora, decidió que era perder tiempo y optó mejor por alquilarlo por horas a otros chicos. En una conversación con el personaje Juanpis González, creado por el actor Alejandro Riaño, dijo con el humor costeño característico: "Rápidamente había 300 niños haciendo fila para jugar". Según sus anécdotas, incluso tuvo una tienda de barrio antes de cumplir 15 años.
Estudió en el colegio La Salle de Montería y después cursó Derecho en la Universidad Sergio Arboleda, donde también hizo una maestría. Acumuló además especializaciones en Ciencias Penales y Criminológicas por la Universidad Externado, en Derecho Administrativo por la Universidad del Rosario, y un máster y licenciatura en Derecho de la Universidad de Nebrija. En 2002, a los 24 años, fundó la firma De la Espriella Lawyers Enterprise, que con el tiempo se hizo conocida a nivel nacional. Un año después, creó la Fundación Iniciativa por la Paz (Fipaz), que lo vinculó a las negociaciones entre el gobierno de Álvaro Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia en Santa Fe de Ralito, Córdoba.
Sobre ese capítulo hay versiones encontradas. De la Espriella ha sostenido que su rol fue únicamente de acompañamiento civil y gestión de actividades públicas, ajustándose a la ley. Sin embargo, excomandantes paramilitares han declarado que la fundación recibió más de 1.300 millones de pesos de las AUC para organizar foros y debates sobre el proceso de paz. Lo cierto es que las denuncias penales en su contra por supuestos vínculos con paramilitarismo y manejo de dineros ilícitos fueron archivadas y precluidas en 2009 por la Fiscalía 10 Especializada Antiterrorismo, que determinó no había méritos suficientes para continuar acusándolo.
Lo que verdaderamente lo hizo figura pública fue su trabajo como litigante en casos que captaban la atención mediática. Representó a víctimas de la explosión del oleoducto de Dosquebradas en Risaralda del 23 de diciembre de 2011, donde murieron 32 personas, acusando a miembros de la junta directiva de Ecopetrol. Defendió a Natalia Ponce de León, víctima de ataque con ácido; llevó probono el caso de la familia de Rosa Elvira Cely, víctima de feminicidio; representó a Eileen Moreno en un asunto de violencia de género; apoyó a comunidades indígenas afectadas por Cerro Matoso, y hasta fue abogado del capitán del Esmad involucrado en la muerte de Dilan Cruz. También estuvo en la esquina de parapolíticos como Rocío Arias y Leonora Pineda. Fue apoderado del expresidente Álvaro Uribe en su querella contra Daniel Mendoza, creador de la serie "Matarife". Entre 2013 y 2019 trabajó para el empresario Álex Saab, acusado de lavado de dinero, y defendió a David Murcia Guzmán, condenado por la pirámide DMG.
En 2008 se casó con Ana Lucía Pineda, administradora de empresas, con quien tiene cuatro hijos: Lucía, Salvador, Filippo y Francesca. Según varias entrevistas, ella fue la primera en escuchar su intención de ser presidente, y apoyó completamente la decisión. Los dos regresaron a Colombia desde Italia para la campaña. Sus familias se conocían desde niños en Montería y reencontrarse años después parecía, según cuentan, cosa del destino. Durante la carrera electoral, Ana Lucía creó el movimiento "Tigresas de la patria" para respaldar la campaña.
Además de su carrera legal, en los últimos siete años De la Espriella se aventuró en negocios. Creó su línea De la Espriella Style con la línea de ropa Siempre Avanti. Junto al cantante Silvestre Dangond lanzó el ron Defensor y el vino Fratellone, emprendimientos que dejaron pérdidas millonarias. También invirtió en el restaurante Místico, sombreros bajo la marca Don Abelardo y una línea de café llamada Hope. Sus apuestas empresariales no han sido precisamente historias de éxito, pero la experiencia está ahí.
Con su trayectoria mediática y su discurso de hombre de negocios que entra a la política, De la Espriella parecía seguir la ruta de figuras como Donald Trump y Javier Milei: personas que primero ganaron notoriedad p
Fuente original: El Colombiano - Colombia


