Daniel Briceño renuncia a reposición de votos, pero por ley ni podría pedirla completa

Daniel Briceño, congresista más votado con 262.104 sufragios, anunció que "renunciará" a 1.800 millones de pesos en reposición electoral para ahorrarle dinero al Estado. Sin embargo, expertos aclaran que el sistema no funciona como él lo plantea: el Estado solo devuelve gastos realmente comprobados, no dinero automático por votos obtenidos. Su campaña reportó gastos de 410 millones, por lo que ese sería el monto máximo a reclamar, no los 2.210 millones teóricos que calculó.
Daniel Briceño acaba de convertirse en el congresista más votado de estas elecciones con 262.104 votos en Bogotá, un número que lo posiciona también como el tercer congresista más votado en toda la historia de Colombia. El abogado especialista en Derecho Público, quien fue concejal de la capital, anunció a través de redes sociales que "renunciará" a una reposición de votos de 1.800 millones de pesos, argumentando que es un ahorro para el país en estos tiempos de dificultad económica.
La cifra llama la atención porque según el Consejo Nacional Electoral, cada voto tiene un valor de 8.433 pesos. Si se multiplica eso por los 262.104 votos que obtuvo Briceño, el cálculo teórico sería de 2.210 millones. El congresista electo señaló que su campaña solo gastó cerca de 410 millones, por lo que reclamaría únicamente esa cantidad y dejaría ir el resto como supuesto ahorro para el Estado.
El problema es que el anuncio ha generado debate porque no refleja cómo funciona realmente el sistema de financiación electoral en Colombia. La reposición de votos no es un "premio" automático que el Estado entregue por haber obtenido cierta cantidad de sufragios. En cambio, es un mecanismo de reembolso limitado a los gastos que la campaña realmente ejecutó y que puede comprobar con documentos legales ante la autoridad electoral.
Felipe Jiménez Ángel, excoordinador de la Misión de Observación Electoral, lo explicaba de forma clara: "el Estado no regala plata por el simple hecho de sacar votos. La ley funciona bajo un modelo de reposición de gastos. Solo se devuelve lo que la campaña efectivamente gastó y certificó con facturas legales. Si no hay factura, no hay un peso". En otras palabras, si una campaña reporta gastos por 410 millones y estos son avalados, esa es la cifra máxima que recibirá, sin importar que el cálculo teórico por votos arroje un número mayor.
Eso significa que los 2.210 millones que Briceño menciona no son dinero que el Estado le "deba" ni que esté destinado en el presupuesto público. Es solo un cálculo hipotético basado en el número de votos. Por lo tanto, el "ahorro" de 1.800 millones tampoco existe en términos fiscales reales.
Juan Fernando Cristo, quien fue candidato presidencial, hizo una precisión sobre el tema. En redes sociales enfatizó que "solo se puede pedir como reposición lo efectivamente gastado. Lo demás sería fraude". La observación es importante porque muestra que, técnicamente, Briceño ni podría solicitar esos 2.210 millones aunque lo quisiera.
Briceño, quien se posesionará el próximo 20 de julio, ha promovido una campaña que describió como "austera" y parece estar buscando proyectar una imagen de responsabilidad fiscal ante la actual situación económica del país. Sin embargo, su anuncio terminó reflejando un desajuste entre lo que dice y cómo funciona en realidad el sistema electoral colombiano.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

