Cuba pierde turismo y divisas: la crisis del combustible golpea uno de sus últimos salvavidas económicos

Cuba atraviesa una de sus peores crisis turísticas en décadas. La falta de combustible ha obligado a suspender más de mil vuelos hasta abril, cierres de hoteles y el éxodo de trabajadores del sector. Sin turismo, se esfuma el acceso a dólares que la isla necesita para importar alimentos y medicinas, mientras la escasez de gasolina y electricidad recrudecen cada día.
La Habana se desmorona turísticamente. Lo que durante décadas fue una de las grandes fuentes de divisas para Cuba ahora es un sector en agonía. Los hoteles cierran sus puertas, las playas de Varadero quedan vacías y en las calles coloniales de La Habana Vieja apenas se ve movimiento. El turismo, que dejaba millones de dólares anuales tanto para el gobierno como para cubanos trabajadores, está colapsando en el peor momento posible.
La tormenta perfecta se armó cuando Venezuela dejó de enviar petróleo después de la captura del expresidente Nicolás Maduro el 3 de enero. Sin ese combustible que llegaba regularmente, Cuba quedó en picada. Luego Estados Unidos amenazó con aranceles a países que enviaran suministros energéticos a la isla, lo que profundizó la crisis. El resultado fue brutal: a partir del 7 de febrero comenzaron los racionamientos de gasolina y los apagones masivos. Ahora falta el queroseno Jet A1, el combustible que necesitan las aerolíneas para volar, y las compañías canadienses y rusas, que traían la mayoría de turistas, empezaron a suspender operaciones. Solo hasta abril están cancelados 1.709 vuelos.
Los números son catastróficos. En 2018 Cuba recibía 4,7 millones de visitantes que dejaban casi 2.800 millones de dólares. Para 2023 la cifra bajó a 2,4 millones de turistas con ingresos de 1.308 millones. En 2024 llegaron 2,2 millones, una caída del 9 por ciento. Y ahora, según datos de 2025, apenas 1,8 millones de visitantes pisarán la isla, un 18 por ciento menos que el año anterior.
Osmani, nombre ficticio de un barista que trabajaba en un café de La Habana Vieja, lo vivenció en carne propia. Ganaba unos 15 dólares diarios, un sueldo alto para cualquier cubano. Pero cuando desapareció el combustible, llegar a su casa en Siboney se convirtió en calvario. "Un día salí temprano, a las 7 de la mañana, y a medianoche todavía no había conseguido transporte. Me dije: 'Ya no puedo más. Yo definitivamente me tengo que ir de aquí'", cuenta. Hace dos semanas se marchó a Perú decidido a no regresar. Dice que "el que sepa sobrevivir en Cuba, puede vivir bien en cualquier lado".
Las consecuencias rebasan el turismo. Sin vuelos, tampoco llegan las remesas que familias en el extranjero enviaban en mano. Después de que Western Union suspendiera sus servicios en 2020, miles de cubanos dependían de que amigos y visitantes trajeran dólares, medicinas y artículos esenciales. Eso también desaparece con cada vuelo cancelado. Un empresario francés que vive en La Habana lo resume así: "La Habana Vieja está vacía, completamente vacía. Paseas por los sitios y parece que está muerto todo", y añade que "me cuesta más caro vivir en Cuba que en París". Un litro de gasolina en el mercado negro cuesta entre 8 y 10 dólares.
Las grandes cadenas hoteleras ya reconocen el desastre. Meliá compactó temporalmente tres hoteles por falta de ocupación. NH simplemente cerró todos sus establecimientos en Cuba la semana pasada. Hostales y casas particulares también sangran: ocupan a lo sumo el 40 por ciento de sus cuartos cuando deberían estar llenos en temporada alta de invierno. Ricardo Torres Pérez, investigador de American University, lo plantea claro: "El país dirigió la inversión sin dar prioridad a la recuperación del parque termoeléctrico. En su lugar, se enfocó en construir hoteles de alto nivel que mantienen una ocupación constantemente por debajo del 30 por ciento".
El gobierno de Miguel Díaz-Canel está contra la pared. Sin turismo, sin dólares, sin gasolina, sin electricidad. El presidente acusó a Trump de querer "asfixiar" la economía cubana y escribió en redes que "la Revolución vuelve a enfrentar momentos difíciles como consecuencia del criminal empeño del imperio en doblegarnos, pero rendirnos no es una opción". Pero las palabras no resuelven la realidad: sin ingresos turísticos, cada vez hay menos para importar alimentos y medicinas. Según economistas, un colapso total del turismo haría insostenible la supervivencia económica de la isla. Eso no es una amenaza distante. Ya está sucediendo.
Fuente original: BBC Mundo - Últimas