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Cuba enfrenta su peor crisis energética en décadas: cómo sobreviven los ciudadanos sin gasolina ni electricidad

Fuente: BBC Mundo - Economía
Cuba enfrenta su peor crisis energética en décadas: cómo sobreviven los ciudadanos sin gasolina ni electricidad
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Cuba vive una crisis de combustible sin precedentes en años, causada por presiones estadounidenses sobre el suministro de petróleo desde Venezuela y México. Los ciudadanos improvisan soluciones como cocinas de carbón en patios y comparten recursos entre vecinos. Aunque algunos analistas dicen que el colapso económico actual es menor en números que el Periodo Especial de los 90, la población lo siente más grave porque parte de una economía ya debilitada y con más desigualdad visible.

En un patio del suroeste de La Habana, Elizabeth Contreras remueve carbón en una parrilla improvisada sobre bloques de cemento. Allí cocinan pollo para tres familias del barrio. Contreras tiene 68 años y es pensionista. Como muchos otros cubanos, ha vuelto a cocinar con métodos que creía superados hace más de tres décadas. "Nos ayudamos entre vecinos en esta incertidumbre", explica a BBC Mundo. "Mucha gente lleva días cocinando así porque la olla eléctrica apenas puede usarse sin corriente y queda poco gas".

La situación en la isla se ha deteriorado desde mediados de 2024, pero en 2026 alcanzó un punto crítico. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel advirtió el pasado 5 de febrero que "vamos a vivir tiempos difíciles" y anunció un plan extraordinario de ahorro energético. Todo empeoró tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero. La administración Trump ha tomado medidas que cierran el grifo del combustible que llegaba a Cuba: amenaza con aranceles a países que envíen petróleo a la isla, ha cortado el suministro desde Venezuela (que durante veinte años fue su principal proveedor) y presiona para reducir las importaciones desde México. Esto se suma a problemas crónicos: plantas de energía obsoletas, deficiencias en la producción de electricidad y falta de dinero para comprar combustible en el mercado internacional.

Lo que viven ahora los cubanos trae ecos del Periodo Especial de los años 90, cuando la Unión Soviética se desplomó y Cuba perdió su principal aliado comercial. En aquella década, los cubanos sufrieron racionamientos extremos, apagones de hasta dieciocho horas y hambre. Contreras recuerda esos tiempos con claridad. Hoy experimenta cortes de electricidad similares. Sin embargo, sostiene que "lo de ahora me parece más grave". Michael Bustamante, profesor de la Universidad de Miami especializado en relaciones cubano-estadounidenses, matiza el análisis: entre 1991 y 1994 el Producto Interno Bruto (el valor total de bienes y servicios que produce un país) se desplomó más de un tercio. Desde la pandemia, el deterioro ha sido del once por ciento. "No existe la misma magnitud", aclara. Pero luego reconoce lo que sienten los cubanos: "La economía nunca se recuperó del todo del Periodo Especial. Aunque el colapso de ahora es menor en porcentaje, se siente peor para muchos porque se parte de una situación ya de por sí delicada".

Bustamante nota otra diferencia importante. En los 90, la crisis afectaba a todos por igual. Hoy, con la aparición de tiendas privadas bien surtidas, quienes tienen dinero pueden comprar. Esto ha generado una desigualdad visible que no existía entonces. Un salario medio en Cuba es de aproximadamente catorce dólares mensuales al cambio informal. Una botella de aceite cuesta dos dólares y medio, y una caja de treinta huevos casi seis dólares. Para muchos trabajadores, eso consume más de la mitad de su ingreso mensual. Jennifer Pedraza, de 34 años, trabaja y estudia. Acumula bombillos recargables, ventiladores, lámparas y cargadores portátiles. También guarda agua, porque el servicio también ha fallado. Su principal preocupación es su hijo de nueve años: en la escuela casi nunca hay electricidad. Cuando llega a casa tampoco la hay. El niño hace las tareas a oscuras y no puede ver películas ni usar el teléfono.

Pese a todo, algunos residentes en La Habana reportan que todavía hay cierta normalidad en las calles. "Veo Cuba como hace unas semanas. No hay fogatas en cada esquina", comenta una residente. Contreras y Pedraza sí notan menos tráfico en días recientes. Imágenes de agencias de noticias mostraron avenidas vacías el domingo pasado, incluido el Malecón habanero, usualmente lleno de gente. "Solo rezo para no enfermarme porque me da pavor pensar cómo podré moverme", dice Contreras. Pedraza dejó de hacer un examen en la universidad porque estudia lejos y no había transporte.

La pregunta que flota en La Habana es qué hará Washington a continuación. Trump y su secretario de Estado Marco Rubio presionan cada vez más a la isla. No está claro si buscan forzar un cambio de gobierno, como han intentado en Venezuela. Lo cierto es que las sanciones económicas estadounidenses a Cuba nunca han logrado cambios políticos en seis décadas. "La asfixia económica empobrece a la población mucho más que al gobierno. No ha servido para negociar la gestión de la sociedad cubana", recuerda Bustamante. El análisis del experto sugiere dos caminos: Washington podría forzar una crisis humanitaria que justifique intervención militar, o el gobierno cubano podría aguantar hasta que Trump pierda capital político. Mientras tanto, en los patios de La Habana, el carbón sigue ardiendo y los vecinos siguen compartiendo lo poco que tienen.

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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