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Cuatro jóvenes ucranianos hablan de sus sueños rotos y la fe que les queda tras cuatro años de guerra

Fuente: France 24 - Europa
Cuatro jóvenes ucranianos hablan de sus sueños rotos y la fe que les queda tras cuatro años de guerra
Imagen: France 24 - Europa Ver articulo original

Cuatro jóvenes ucranianos cuentan cómo la invasión rusa transformó sus planes de vida, desde abandonar carreras profesionales hasta enfrentar la movilización militar. A pesar del dolor y la incertidumbre, todos mantienen la esperanza de reconstruir su país y se niegan a abandonar Ucrania. Sus historias reflejan cómo una generación entera ha priorizado la supervivencia sobre los sueños individuales.

En el cuarto aniversario de la invasión rusa a Ucrania, France 24 conversó con cuatro jóvenes cuyos futuros fueron reescritos en cuestión de horas el 24 de febrero de 2022. Oleksandr, Sofiia, Bohdan y Angelina tienen entre 18 y 28 años, viven en Ucrania y representan historias que se repiten en millones de hogares del país: planes pospuestos, familias divididas y una realidad que cambió para siempre.

Angelina, de 26 años, estudiante de ciencias políticas, vio cómo su hermano partió a defender Mariúpol. Cuatro años después, no sabe si está vivo. "Ni siquiera estoy segura de que siga viva", confiesa con voz temblorosa. Su sueño de estar rodeada de una gran familia se convirtió en la crianza de su sobrino Kyrylas, de 11 años, mientras espera noticias que quizá nunca llegarán. Oleksandr, fotógrafo de 28 años de Odesa, estaba desarrollando su propia marca de ropa cuando estalló la guerra. Sus planes de éxito profesional, formar familia y construir casa quedaron en suspenso cuando fue alistado en las Fuerzas Armadas. Bohdan, de 24 años, logró trabajar en tecnología, el sector que permite, según él, "ganarse bien la vida en Ucrania actualmente". Sin embargo, sabe que será movilizado a los 25 años y lo reconoce sin filtros: "Tengo miedo de morir". Sofiia, la más joven con 18 años, cambió su vocación. Pensaba ser abogada en su país, pero ahora se enfoca en Derecho Internacional. "Quiero llamar más la atención sobre la situación en Ucrania, sobre los crímenes de Rusia contra Ucrania", afirma con convicción.

Lo notable es que ninguno de los cuatro ve un retorno a la normalidad con Rusia. "Rusia nos ha hecho demasiado daño", sentencia Oleksandr. Bohdan es pragmático sobre cuándo terminará el conflicto: considera que la paz podría llegar "en diez años" y acepta que recuperar todo el territorio conquistado es "poco plausible". Pero lo que más destaca en sus testimonios es que todos planean quedarse en Ucrania, reconstruir ahí, soñar ahí. "Amo a mi país y me gustaría mucho vivir aquí, trabajar aquí y construir mi futuro aquí", dice Sofiia.

La guerra, paradójicamente, ha despertado un fuerte compromiso cívico en estos jóvenes. Angelina quiere ser abogada de derechos humanos para la minoría tártara de Crimea, cuya familia fue deportada dos veces. Bohdan ve belleza en la adversidad, creyendo que el cine puede capturar "experiencias únicas" nacidas del dolor. Angelina testimonia algo que resume el espíritu ucraniano: ve jóvenes "que pasan las noches empaquetando ayuda humanitaria y luego van a la universidad por la mañana".

"Los ucranianos son un pueblo muy optimista. Siempre hemos pensado, y seguiremos pensando, que solo nos espera un futuro brillante", asegura Oleksandr. No es ingenuidad: es la única forma de seguir adelante cuando lo único que te queda son tus sueños. "Creo firmemente que podemos reconstruir nuestro país, especialmente gracias a la generación joven. No solo los edificios, sino también las instituciones y nuestra fe en el futuro", concluye Angelina. Y añade una frase que encierra la urgencia de vivir en tiempos de guerra: "No esperamos nada. Queremos vivir ahora".

Fuente original: France 24 - Europa

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