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Cuatro años de guerra en Ucrania: un conflicto que redefine Europa y paraliza las negociaciones de paz

Fuente: France 24 - Europa
Cuatro años de guerra en Ucrania: un conflicto que redefine Europa y paraliza las negociaciones de paz
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Desde febrero de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, el conflicto ha dejado un estancamiento militar costoso donde Rusia avanza lentamente mientras Ucrania ralentiza su avance. Las negociaciones de paz fracasan porque ambos bandos mantienen exigencias incompatibles: Moscú quiere que se reconozca su control territorial y Crimea, mientras Kiev demanda recuperar zonas clave. Entretanto, Europa experimenta una transformación profunda: menor dependencia del gas ruso, mayor gasto militar y varios países que reinstalaron el servicio militar obligatorio.

Cuando el mundo aún se recuperaba de la pandemia de covid-19, Vladimir Putin anunció el 24 de febrero de 2022 lo que llamó una "operación especial" en Ucrania. Lo que comenzó como lo que Moscú esperaba fuera una ocupación rápida de Kiev se convirtió en una guerra de desgaste que cuatro años después sigue redibujando el mapa geopolítico global. Los esfuerzos diplomáticos para detener el conflicto han fracasado rotundamente, y las consecuencias para Ucrania, Rusia, Europa y el mundo continúan agravándose.

La resistencia ucraniana sorprendió al Kremlin desde el primer mes. Con el apoyo de armamento occidental, la movilización de sus reservas y la participación de civiles, Ucrania obligó a las tropas rusas a retroceder y recuperó amplias zonas de territorio. Sin embargo, el panorama actual refleja lo que analistas describen como un "empate costoso". Según el Instituto para el Estudio de la Guerra, Rusia tomó control de aproximadamente 4.700 kilómetros cuadrados de territorio ucraniano el año pasado, casi el doble del tamaño de Moscú. Ambos bandos reconocen que Moscú controla actualmente algo más del 19 por ciento de Ucrania, con una ocupación total de unos 116.000 kilómetros cuadrados.

Las grandes batallas revelan esta dinámica de guerra desgastante. El intento de capturar Kiev fracasó, pero Rusia logró consolidar su control en Mariúpol y crear un corredor terrestre hacia Crimea. El enfrentamiento de Bajmut fue considerado uno de los más sangrientos, mientras que Ucrania obtuvo victorias estratégicas en Járkiv y Jersón. Como explica Juan Battaleme, exsecretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de Defensa argentino, "Hay un empate costoso o un estancamiento trágico. Rusia avanza muy poco para el potencial que tiene y Ucrania tiene la fuerza suficiente para ralentizar el avance ruso, pero no para recuperar territorio".

En la incursión sorpresa de agosto de 2024 en la región rusa de Kursk, Ucrania intentó obligar a Moscú a ceder presión en el este, pero Rusia mantuvo su presencia en las zonas invadidas y recuperó la región atacada con apoyo de tropas norcoreanas. Este fracaso relativo ilustra la realidad actual: ninguno de los dos bandos se siente derrotado, lo que hace prácticamente imposible llegar a un acuerdo de paz.

Las negociaciones mediadas por Estados Unidos enfrentan exigencias irreconciliables. Rusia reclama que Ucrania reconozca el territorio que ocupa, incluida Crimea, como territorio ruso. Además exige garantías de que Occidente no seguirá expandiendo su presencia militar hacia el este. Ucrania, por su parte, insiste en recuperar la central nuclear de Zaporizhia y rechaza cualquier tipo de gestión compartida con Moscú. Según el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, la administración Trump intenta establecer un área desmilitarizada en lugar de una verdadera retirada rusa. "Las pretensiones de los ucranianos y las pretensiones de los rusos son completamente incompatibles", señala Battaleme, "y como ninguno de los dos siente que ha perdido la guerra, es muy difícil plantear condiciones de paz".

Mientras el conflicto persiste, Europa experimenta una transformación acelerada. El continente redujo en dos tercios su dependencia del gas ruso en tres años, sustituyéndolo con gas natural licuado estadounidense, exponencialmente más costoso. Esto generó inflación que alcanzó el 11.5 por ciento en octubre de 2022. Simultáneamente, la narrativa bélica regresó con fuerza: el gasto europeo en defensa creció casi un 80 por ciento según la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Al menos diez países europeos mantienen o reinstalaron el servicio militar obligatorio en 2026, entre ellos Francia y Alemania. Como reflexiona el analista argentino, "Europa es un claro perdedor, en el sentido de que tiene que moverse de su zona de confort y tiene que repensarse". El continente que buscaba construir una Europa de paz se ve obligado ahora a prepararse para la guerra.

Fuente original: France 24 - Europa

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