ÚltimasNoticias Colombia

Salud y Bienestar

Correr en montaña exige otra mentalidad: por qué no es igual que hacerlo en asfalto

Fuente: El Tiempo - Salud
Correr en montaña exige otra mentalidad: por qué no es igual que hacerlo en asfalto
Imagen: El Tiempo - Salud Ver articulo original

El trail running (carreras en montaña) impone desafíos físicos y mentales completamente distintos a correr en ciudad. El terreno irregular obliga a cambiar técnica, ritmo y estrategia constantemente, haciendo que atletas élite reduzcan su velocidad de forma dramática. Además de preparación física, los corredores deben ser autosuficientes con su hidratación, alimentación y equipo, enfrentando también condiciones climáticas extremas y la necesidad de orientarse en entornos sin marcas claras.

Parece lógico pensar que una media maratón en asfalto y una carrera de montaña son lo mismo: ambas requieren resistencia y capacidad cardiovascular. Pero quienes viven el trail running saben que las similitudes terminan ahí. El terreno, el ritmo, la técnica, la alimentación, el equipo y hasta la relación emocional con el entorno son completamente distintos.

"El terreno de montaña es el que impone el ritmo", explica Elkin Yesid Quintana, director de carrera de la Merrell Trail Tour, en entrevista con EL TIEMPO. En la calle, un corredor intenta mantener un paso constante durante kilómetros. En la montaña, cada paso es diferente. Quintana lo resume bien: "En asfalto la longitud de la zancada, la frecuencia y el ritmo suelen ser muy parecidos de principio a fin. En montaña no. Hay tramos de piedra, barro, pastizales, caminos de vacas, subidas largas, bajadas técnicas. Cada paso cambia".

Esta variabilidad constante impacta brutalmente los tiempos. Un atleta de élite que corre en calle a tres minutos por kilómetro puede verse obligado a subir una montaña exigente a nueve minutos por kilómetro. No es debilidad: es que el terreno no permite otra cosa. "La carrera de montaña se planifica por secciones. No es simplemente decir 'voy a correr a cierto ritmo hasta el kilómetro 10'. Aquí puedes gastar una hora en cuatro kilómetros porque tienes 700 metros de desnivel", explica Quintana.

A diferencia de las carreras urbanas, donde hay puestos de hidratación frecuentes y rutas fáciles de seguir, el trail funciona bajo un principio de "semi autosuficiencia". Los corredores deben cargar su propia agua, comida y equipo técnico obligatorio. En carreras largas de más de 40 kilómetros, los puntos de abastecimiento pueden estar separados por más de 12 kilómetros. Por ejemplo, en Guatavita los corredores de 63 kilómetros salen a las dos de la mañana y deben llevar reservas mínimas de comida, líquido y equipo para soportar bajas temperaturas y lluvia.

Incluso el calzado es otro mundo. Los tenis livianos diseñados para velocidad en asfalto se convierten en un problema en terrenos quebrados o embarrados. "Un corredor de calle que cree que por tener buena condición física puede hacer montaña con zapatos de asfalto se da cuenta rápidamente de que no funcionan. Es como meter un Ferrari a la montaña", dice Quintana.

El trail también demanda habilidades mentales raras en pruebas urbanas: orientación, lectura del terreno, capacidad de reacción rápida y manejo emocional. En muchos tramos los atletas pueden quedarse solos durante varios minutos, especialmente en carreras nocturnas. "En montaña tienes que estar pendiente de la señalización, llevar la ruta descargada en el reloj o el celular y adaptarte al entorno. La montaña no se adapta a ti", afirma Quintana.

Por eso el corredor de trail tiene un perfil distinto. Para Quintana es un "guerrero amateur": amateur porque ama lo que hace y guerrero porque lucha contra el miedo, el clima, el barro y las condiciones adversas. Y aunque el trail running gana adeptos en Colombia, reconoce que no es para todos. "Sabemos que la montaña no es para todos. Hay gente que descubre que el barro, el frío, la lluvia o tener que cargar su hidratación no son lo suyo. Pero también hay personas que apenas ven una carrera así se conectan con ese ADN explorador", asegura.

Fuente original: El Tiempo - Salud

Noticias relacionadas