Cormacarena exige a la U. Nacional salvar 330 caimanes llaneros que mueren de hambre

La Cormacarena ordenó a la Universidad Nacional garantizar inmediatamente la alimentación de casi 330 caimanes llaneros en tres centros de conservación. Los reptiles, en peligro crítico de extinción, llevan meses sin recibir comida adecuada: algunos desde septiembre y otros desde noviembre. Ya murieron 15 ejemplares, incluidas crías. El caso expone una disputa sobre quién debe financiar el programa y ha llegado a manos de la Procuraduría y el Ministerio de Ambiente.
La autoridad ambiental regional encendió las alarmas. La Cormacarena emitió un requerimiento urgente a la Universidad Nacional de Colombia para que atienda la crisis de hambre que vive una de las especies más amenazadas del planeta: casi 330 caimanes llaneros distribuidos en tres centros de conservación. El director general de Cormacarena, Jhorman Saldañalos, documentó que hay ejemplares atravesando un "ayuno prolongado y crítico" que pone en riesgo su supervivencia. Las inspecciones técnicas revelaron una situación que muchos considerarían insostenible.
Los números hablan solos y duelen. En la Universidad de los Llanos, los 12 caimanes no comen desde el 4 de septiembre de 2025. En el Parque Agroecológico Merecure, con 180 ejemplares, la última alimentación fue hace meses: el 25 de septiembre. En la Estación Biológica Roberto Franco, en Villavicencio, los adultos permanecen sin comida desde el 20 de noviembre. El Ministerio de Ambiente confirmó lo más grave: al menos 15 caimanes llaneros, incluidas tres crías, ya murieron en estos tres centros. La senadora Andrea Padilla denunció además que los animales están hacinados en condiciones deplorables.
Pero el hambre no es el único problema. Las inspecciones encontraron un coctel de negligencia: estanques con más de diez caimanes adultos cuando deberían tener menos, cercas de apenas un metro de altura (insuficientes para contener a estos reptiles), falta de zonas de sombra para los más jóvenes, sistemas de agua dañados y ausencia de zonas arenosas donde aniden. Algunos neonatos presentan deficiencia de tiamina, una vitamina fundamental para su desarrollo. Hay riesgo inminente de fugas, especialmente cuando los caimanes entran en época reproductiva.
Para Cormacarena, la situación "representa una amenaza directa para una especie cuya recuperación ha requerido décadas de esfuerzos científicos y de conservación". Y el conflicto de responsabilidades no ayuda. La Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional argumenta que el Estado y las autoridades ambientales deben financiar el programa. Pero Cormacarena sostiene que la universidad tiene la responsabilidad legal "ineludible" como custodio histórico del programa desde la década de 1970, según la Resolución 676 de 1997.
Mientras se juegan las culpas políticas, los caimanes se mueren. Cormacarena ya remitió el caso a la Procuraduría y al Ministerio de Ambiente. Organizaciones ambientalistas también interpusieron una acción de tutela para exigir medidas urgentes. El caimán llanero es uno de los reptiles más amenazados del planeta, y su salvación depende de los programas de reproducción en cautiverio. Los expertos lo advierten: interrumpir su manejo podría echar por tierra décadas de trabajo para evitar que esta especie desaparezca para siempre de los ríos y sabanas de la Orinoquía colombiana.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

